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El virus de la publicidad viral

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Llegó el frío y los resfríos se esparcen con la rapidez del viento. Es un virus, diagnostican los galenos con sabiduría, dejando en claro que la velocidad de estos microorganismos es sumamente efectiva. Y en esa lógica se basa la publicidad viral, en ser eficiente en poco tiempo.

Sin dudas, además de la rapidez, el principal atractivo de esta metodología es su bajo costo. Esto permite llegar a potenciales clientes invirtiendo pequeñas cantidades de dinero, algo impensable en la publicidad tradicional. Una acción económica puede hacer que los usuarios se acerquen a la marca, la reconozcan y hasta darle a la empresa aires vanguardistas en materia de comunicación.

Otro beneficio de la publicidad viral es la posibilidad de desarrollar acciones directas sin tener que pautar en medios tradicionales. Para que esto sea efectivo es necesario contar con base de datos para poder difundir el mensaje de manera personalizada. Esto elimina costos adicionales y acorta los tiempos de gestión.

Además, gracias a la creatividad y la capacidad de conexión que el público tenga maximizará el impacto de la campaña. Si una acción viral supera la tercera generación de reenvíos, el éxito de la misma suele estar garantizado. Esto es difícil de afirmar en el marketing más tradicional.

El tiempo y las distancias desaparecen frente a la publicidad viral. Es decir, se puede llegar fuera de las fronteras del país emisor y hasta alcanzar destinos impensados. Del mismo modo, gracias a canales como Youtube un spot puede tener presencia más allá del tiempo estimado de campaña. Incluso, algunos mails pueden estar meses y hasta años siendo reenviados. Las redes sociales actúan como un verdadero archivo histórico y permiten rever cada cierto tiempo los cortos, generando un revival online.

Lo hasta acá dicho permite concluir que la retroalimentación es otra de las grandes ventajas de esta modalidad. Resulta innegable atribuir una parte del éxito de la viralidad publicitaria a las múltiples versiones de las campañas que realizan los usuarios con ayuda de webcams y cámaras de vídeo doméstico. Incluso, muchos cortos domésticos se vuelven de culto para algunos seguidores.

El defecto de la publicidad viral es que es muy difícil medir el impacto logrado. Además, la indefinición del target cuando los reenvíos sobrepasan la tercera generación hacen que la campaña se vuelva incontrolable una vez lanzada.