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En el “granero del mundo” los cereales importados son más baratos que los nacionales

Mientras en el mundo se profundiza la crisis de alimentos y ya se habla de catástrofe, la pelea desatada entre campo y Gobierno limita el aprovechamiento de los excelentes precios internacionales. Sin embargo, paralelamente y en silencio, el país está perdiendo otra carrera y en el propio mercado interno.

Para corroborar esto basta analizar qué sucede en las góndolas de los supermercados: en un sector donde la Argentina es líder mundial, como es en la producción de cereales, paradójicamente, productos provenientes de Brasil, Chile, México, e incluso de la Unión Europea (UE), ganan cada vez más espacio en las estanterías.

A esto se suma otra variable que genera alerta entre los especialistas: en muchos casos, los alimentos importados son más económicos que los de producción nacional, a pesar de que el tipo de cambio con la mayoría de estos mercados, según el Banco Central (BCRA), es sumamente favorable.

Los copos de maíz, orgullo brasileño
Más de un consumidor estará sorprendido de saber que los tradicionales copos de maíz pensados para el desayuno y fabricados por Kellogg´s no son argentinos: por el contrario, son importados desde Brasil.

A la hora de comparar precios, esta marca de primera línea se puede conseguir en algunos supermercados argentinos a un valor de $16,30 el kilo.

Como contrapartida, copos nacionales como los que comercializa Cencosud bajo la marca “Jumbo” valen $16,38 el kilo.

Lo llamativo de este producto es que la Argentina era un proveedor importante de este grano. De hecho, durante el año 2000 se exportó a Brasil maíz por u$s146 millones. Sin embargo, esta cifra cayó estrepitosamente y en 2007 se realizaron envíos magros por apenas u$s7 millones.

“Brasil antes dependía del maíz argentino, pero se dio lo que fue sucediendo en muchos rubros: se volvió autosuficiente. Así, salvo en pocos casos, en el resto de las commodities ya se abastece con sus propios cultivos”, explicó a infobaprofesional.com Raúl Ochoa, ex subsecretario de Comercio Internacional y actual miembro del comité académico de la Fundación Standard Bank.

La ruta del trigo
Otro de los casos más llamativos se da en los productos elaborados con trigo: el All-Bran, de la empresa Kellogg´s, también proviene de Brasil, país que necesita importar cerca de 8 millones de toneladas anuales de ese cereal para satisfacer la demanda de la industria y de los consumidores.

La Argentina es el abastecedor por excelencia del mercado brasileño: le exporta como mínimo -en condiciones normales, es decir, sin limitaciones-, el 75% de ese total.

Sin embargo, proveerle el cereal y tener una clara ventaja cambiaria no impide que éste regrese al país con alto valor agregado, empaquetado, con marca y a un precio apenas por encima del nacional, como el caso del Best Bran, fabricado por la firma Tres Arroyos.

Casos similares se dan en otras mezclas para el desayuno: el cereal con cacao que Nestlé trae desde Brasil se comercializa a un precio más económico que el Cocoa Blast elaborado por Quaker en la Argentina ($20,93 versus $21,63 por cada kilo, respectivamente).

En esta compración también se destacan los clásicos Froot Loops, verdadero caballito de batalla de Kellogg´s que tampoco se elabora en el país. En este caso, las variedades nacionales no tienen una marca de peso para ganar las pulseadas en las góndolas y, sin embargo, pueden llegar a valer apenas 4% menos que el producto de la multinacional.

Lo que preocupa es la pérdida de oportunidades: la Argentina exporta alimentos de todo tipo, pero otros jugadores le están sacando cada vez más jugo a la industrialización.

“Sin dudas Brasil está avanzando mucho más que la Argentina en su política de valor agregado”, sostuvo Gustavo López, referente en materia de agronegocios y uno de los disertantes del último Foro Global Agroalimentario 2008 del Consejo Nacional Agropecuario de México.

”Nosotros nos estamos quedando en las commodities, sería imperioso seguir avanzando en las materias primas, pero también en la mayor industrialización”, recalcó.

En este sentido, Fernando Míguez, profesor titular de la cátedra de Cereales y Oleaginosas Agronomía de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Católica Argentina (UCA), explicó a este medio por qué es clave evitar la “commoditización”: “El valor del cereal puesto en una caja puede significar apenas el 2% del total. El resto es procesamiento, transporte, packaging, comercialización. En productos altamente elaborados, el valor intrínseco de la materia prima es lo de menos”.

Pero el desembarco de productos en sectores donde la Argentina es potencia mundial no es patrimonio exclusivo del principal socio comercial: las góndolas cada vez se llenan con más productos de Chile, México y hasta de la UE.

Como ejemplo, sirve el caso de un müesli nacional -mezcla para el desayuno que incluye pasas, avena, trigo y frutas-, que puede valer hasta $26,64 el kilo.

Como contrapartida, actualmente se comercializa una variedad importada desde la Unión Europea a $19,97 el kilo, a pesar del tipo de cambio sumamente desfavorable para productos de este origen.

En este contexto, infobaeprofesional.com intentó dialogar con directivos de las empresas que decidieron apostar a la estrategia de importar el producto desde Brasil pero no obtuvo respuesta. Del mismo modo, desde los hipermercados prefirieron llamarse a silencio.

El nuevo “granero del mundo”
Mientras en la Argentina se agrava el conflicto y regresa el mecanismo del lockout que vuelve a frenar la comercialización de granos para la exportación, Brasil dejó en claro su estrategia de cara al futuro.

Durante la reciente Cumbre de la FAO sobre la emergencia alimentaria, el presidente Luiz Inacio Lula a Silva, sostuvo que su país está en condiciones de producir más alimentos para afrontar la “crisis mundial” y contribuir así a satisfacer el aumento de la demanda en naciones como China.

“Hay una crisis de alimentos, los precios de los alimentos están subiendo. Yo no veo eso como un problema, veo eso como una solución. Si dependiera de nuestro país, nadie va a pasar hambre en el mundo”, declaró.

Ahora, ¿por qué Brasil saca cada vez más ventaja sobre la Argentina en la carrera por la industrialización de alimentos?

Para los especialistas hay numerosos elementos determinantes:

1. La escala que se logra en cada uno de los mercados

“Ellos tienen un mercado interno que es espectacularmente grande en comparación al nuestro y esto sin dudas atrae a las multinacionales. Son más de 180 millones de habitantes, con un ingreso cada vez más importante. Están en una posición de manejo de gran escala que no tiene comparación”, sostuvo López.

Ochoa coincidió con este análisis y agregó que “esto le permite a la trasnacional, por su poder de compra, ingresar a la Argentina a un precio bajo, aún a pesar del tipo de cambio”.

“El mercado interno ayuda mucho en la escala y si encima las casas matrices de estas multinacionales eligen a Brasil como el centro estratégico para la región, obviamente logra todavía un mayor peso”, recalcó el especialista.

De este modo, para Míguez, “las ventajas comparativas, como las climáticas, para producir commodities de manera barata pierden importancia”.

Así, no dudó en afirmar que, independientemente del conflicto campo-Gobierno, “hoy Brasil es mucho más atractivo para realizar un proyecto. Yo no dudaría de radicarme en ese país en lugar de la Argentina”.

En este contexto también influye la pobre actualidad del Mercosur, que al ser aún una unión aduanera imperfecta y no permitir la libre circulación de bienes y servicios en todo su potencial, produce barreras que son tenidas en cuenta a la hora de planificar una inversión.

2. Seguridad para los exportadores

Que las góndolas argentinas estén cada vez más cubiertas de productos fabricados en países como Brasil obedece al comercio intrafirma, producto de las estrategias de las grandes trasnacionales.

En la década del ´90 hubo una trasnacionalización de empresas del sector alimentos sin precedentes. Las compañías desembarcaban en varios países de la región y luego buscaban complementar la producción entre cada uno de los mercados.

Sin embargo, la tendencia del Gobierno de los últimos años a cerrar las exportaciones juega en contra: ya sucedió con la carne, el trigo, el maíz y, en la práctica, con los lácteos.

“Hoy, a ninguna empresa se le puede garantizar que el día de mañana, por más que sean alimentos elaborados, no les cierren la exportación con el argumento de asegurar el abastecimiento del mercado local”, sostuvo Ochoa.

“Entonces, ¿dónde se van a proyectar ampliaciones o greenfield? Hacia países donde tienen la seguridad de que eso no va a pasar, como Brasil”.

3- Clima para hacer negocios

Recientemente, la agencia de clasificación de riesgo Standard & Poor’s instaló a ese país en la categoría de investment grade y así pudo entrar al grupo de los 14 países más seguros a nivel financiero, haciéndolo más atractivo ante los inversores que huyen de los mercados especulativos.

En la misma línea, según un informe de la CEPAL, la Inversión Extranjera Directa (IED) en Brasil totalizó los u$s34.585 M, un 84% más que el año anterior.

Como contrapartida, la Argentina cerró con un ingreso de IED de u$s5.720 M, apenas 14% más que en 2006. Y las perspectivas para los negocios, en medio del cada vez más agresivo enfrentamiento entre campo y Gobierno, no son del todo positivas.

Según Miguez, “las fábricas del sector alimenticio están invirtiendo muy poco en máquinas nuevas y para abrir una planta nueva lo piensan cuatro veces antes de hacerlo”.

Por su parte, para Ochoa, con un ambiente no favorable o semi hostil como el que se vive ahora en el país, “a futuro, las decisiones de inversión cada vez van a mirar más para otro lado”, sostuvo Ochoa.

Por último, según López, “hasta ahora la crisis del agro era un elemento accesorio, pero la problemática, que ya lleva más de 90 días, de ahora en más, va a ser una variable que profundizará la tendencia de que las empresas prioricen a Brasil para sus proyectos de inversión”.

Perspectivas
“Escala, especialización y un gran mercado interno, son factores fundamentales para atraer inversiones, y esto Brasil lo tiene”, explicaron desde la Fundación Standard Bank. “Si a esto se le suma un marco macro bueno, con reglas claras para la llegada de capitales, esto termina pesando”.

De este modo, “de prolongarse el conflicto y mantenerse este tipo de políticas en el país, no tengo ninguna duda de que Brasil se va a hacer cada vez más fuerte en el procesamiento de alimentos y nosotros vamos camino a enfocarnos en la exportación a granel”, aseguró Miguez.

“Brasil hace años no sabía lo que era la carne, iban misiones de técnicos argentinos a explicarles cómo criar ganado porque el que tenían no valía nada y hoy es el primer exportador mundial de carne y así nos pasó por arriba”, concluyó el especialista de la UCA.

Ejemplos como estos sirven para ilustrar el potencial que el gigante sudamericano tiene en otros sectores.

Mientras tanto, la Argentina va camino a cumplir 100 días de un conflicto que atenta contra la imagen de proveedor confiable de alimentos a nivel global.


Fuente: InfoBAE

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