Inicio Empresas y Negocios Grandes empresas aspiran el poco crédito disponible y desplazan a las pequeñas

Grandes empresas aspiran el poco crédito disponible y desplazan a las pequeñas

El crédito bancario sigue sin reaccionar. En lo que va del año, el volumen de préstamos en pesos oscila en torno a los $110 mil millones cuando en el mismo período del año pasado creció un 7,8% nominal, según datos del Banco Central (BCRA).

Pero los préstamos para las Pyme agonizan. El Central informó en su último informe sobre bancos que a febrero, mientras el crédito corporativo creció 15,4%, en el “marco de desaceleración generalizada entre tramos crediticios, las financiaciones de mayor tamaño relativo presentaron el crecimiento interanual más destacado, mientras que el tramo micro es el único que observa un ligero retroceso”.

Según el informe de la entidad, los créditos hasta $50 mil cayeron un 1%. En tanto, el tramo siguiente, hasta $200 mil, subió un 5%. El contraste con las grandes empresas es evidente: los volúmenes entre $200 mil y $5 millones crecieron 6% y los superiores a $5 millones, 27 por ciento.

El economista de la consultora Prefinex Nicolás Bridger dijo que “es probable que esta tendencia se mantenga”. Explicó que “los bancos actualmente están privilegiando su liquidez y en este contexto prefieren mantener las líneas de crédito a los grandes clientes que suelen estar mejor posicionados para enfrentar contextos de turbulencia y cuya relación es importante mantener de cara al futuro”.

El director del portal especializado Notibancos.com, Gustavo Giráldez, coincidió en que “los volúmenes -prestables- tienden a primera línea por la necesidad recíproca de asegurarse el cobro”.

Los bancos cuentan con mucha liquidez (29,6% de los depósitos, en febrero), pero siguen sufriendo la fuga de depósitos hacia dólares que ya es tendencial. El estancamiento de los depósitos a plazo fijo y la caída en términos reales de los transaccionales limitan su capacidad prestable.

Las pequeñas y medianas empresas
Las Pyme son las que más sufren esta limitación. Después de que el sistema financiero atravesó la crisis del campo, la internacional y la estatización de las jubilaciones privadas, el año pasado, los bancos cancelaron y, en el mejor de los casos, recortaron las líneas vigentes. Por eso el financiamiento Pyme se desaceleró y creció sólo 8,8%, según un informe del Centro de Economía y Finanzas para el Desarrollo de la Argentina (CEFIDAR).

Hoy las líneas de crédito disponibles se sostienen. Y si bien en últimas semanas las comerciales totales se estabilizaron, la caída registrada en febrero continúa.

“Uno imagina que se mantiene la tendencia con el agravamiento por el paso del tiempo que achica las espaldas -financieras- y que no ha vuelto a haber un ímpetu del crédito”, dijo el economista jefe de la consultora MVA Macroeconomía, Jorge Morgenstern.

La razón por la que las Pyme son relegadas de los créditos del sistema financiero es que “la crisis genera más stress en las empresas que menos espalda tienen y se refuerza el hecho de que las que más necesidad de crédito tienen son las que resultan menos atractivas para que se les otorgue financiación. El no otorgamiento de nuevas líneas se nota más en las Pyme que en las grandes, quienes no las necesitan”.

Las altas tasas de interés también expulsan a las empresas del sistema financiero. Según datos de Notibancos, los bancos cobran entre un 35 y un 50% de tasa de interés por girar en descubierto, entre 22 y 26% por el descuento de documentos a 30 días y un 27 y 33% por préstamos a pequeñas y medianas empresas a 30 días promedio.

Con estos costos, las grandes compañías tampoco pasan un buen momento crediticio. Giraldez explicó que los bancos no quieren prestar a largo plazo y llevan todo al mediano plazo, como la prefinanciación de exportaciones a 180 días, el descubierto en cuenta corriente y el descuento de cheques a 30 días máximo. “Nada puede superar los 50 días de plazo”, dijo, respecto del vencimiento posterior a las elecciones legislativas del 28 de junio.

El Estado
Los bancos públicos tratan de corregir ese resultado del mercado. El año pasado, mientras la banca privada contraía en un 0,9% el crédito al segmento Pyme, la banca pública lo hizo crecer un 36,5%. El Banco Nación se destacó al incrementar en un 70,5% los préstamos a estas empresas, según informó CEFIDAR.

Desde diciembre pasado, también se trató de compensar la falta de financiación con la colocación por parte de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) de más de mil millones de pesos en depósitos a plazo fijo en las entidades bancarias para que presten a no más del 15% de interés.

Muchas empresas tomaron los fondos previsionales para cancelar los créditos comerciales que cuestan el doble. Sin embargo, los analistas coincidieron en que la llegada de éstos no abarca a un conjunto importante del universo Pyme.

Recurrir a las utilidades y a los proveedores
A lo primero que recurrieron las empresas cuando las tasas de interés se hicieron imposibles de pagar fue a financiarse con proveedores. La cadena de pagos se estiró entre 30 y 60 días. Hoy se hace un análisis de morosidad a los clientes y sólo se le vende a aquellos que pagarán sus facturas.

Los fondos posibles siguen siendo los provenientes del capital genuino. Hasta el tercer trimestre del año pasado, el Observatorio Pyme relevó que el 65% de las compañías se financiaba reinvirtiendo utilidades o con aportes nuevos.

Pero la rentabilidad viene cayendo desde el último trimestre del año pasado. El aumento de costos y la caída en las ventas que frena el aumento de precios reducen las ventajas del apalancamiento. Además, el contexto de incertidumbre y desconfianza frenan las decisiones de inversión y contraen aún más las expectativas de rentabilidad.

No pagar stock ni pagar impuestos
Una alternativa que encontraron las Pyme fue financiarse con tributos. Difieren los pagos de los impuestos todo lo posible con los planes de facilidades de pago en cuotas que prevé la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

La asesora tributaria del Consejo Profesional de Ciencias Económicas Karina Janusensky contó que “por la falta de crédito y por la dilación en los cobros -de las ventas-, muchas empresas juegan a prorrogar impuestos”. Y agregó que “la gente sigue metiéndose en moratorias y planes de pagos porque es más rentable que pagar el 100% de los impuestos”.

Además, las empresas recurrieron a sus stocks de productos no perecederos, que adquirieron en las buenas épocas, para autofinanciarse. Cuando necesitaron liquidez, vendieron sus stocks sin reponerlos.

“Yo me he financiado con exceso de stock y bajan las ventas, no comprás y te vas financiando. Bajaron los stocks pero todavía es posible financiarse con eso”, dijo el empresario químico y vicepresidente Pyme de la Unión Industrial Argentina, Guillermo Moretti.

Algunas empresas, habiéndose consumido los stocks y con el alza de costos, atraviesan un cuello de botella porque no pueden reponer el volumen que requieren para seguir produciendo. El problema es para la actividad y la consecuencia es el desempleo. Moretti explicó que los stocks están bajando y en algunos rubros empieza a haber despidos.

Programas nacionales
Juan Emiliani, de FDI International, explicó que, desde hace un par de meses, empresas con necesidades de fondos demandan en forma sostenida la gestión de líneas a tasas subsidiadas (a la mitad de lo que ofrece el mercado), especialmente el descuento de cheques y para capital de trabajo.

“Es una de las áreas que se mueve mucho porque los bancos hoy no otorgan líneas de crédito a sus clientes. Las empresas chocan con la falta de crédito en el sistema formal o la oferta a tasas prohibitivas”, dijo Emiliani.

La gerenciadora de activos financieros ofrece a sus clientes las líneas disponibles de la Sociedad de Garantía Recíproca (SGR). Según explicó Emiliani, una empresa tarda seis meses en que se apruebe su carpeta. La consultora acelera el proceso a 45 días, tras una selección previa de un día.

La SGR ofrece garantías a sus socios partícipes para mejorar sus opciones de financiamiento. Así avala el financiamiento de capital de trabajo, bienes de capital, proyectos de inversión, cheques de pago diferido, leasing, y cobra una sobretasa del 3 a 3,5%.

La caída de la actividad es una amenaza. La preocupación es cuán larga será la crisis económica porque la espalda de las Pyme tiene un límite.