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Inversiones en tiempos de crisis: los argentinos readaptan su cartera al actual escenario

Las decisiones sobre donde invertir en tiempos de crisis parecen correr una carrera contrarreloj entre aquellos que cuentan con la posibilidad de disponer de algunos ahorros. Cada minuto que pasa puede hacer cambiar el rumbo de una elección determinada.

La incertidumbre es generalizada, y se extiende a pequeños o grandes inversores, a quienes les cuesta alejar los miedos sobre lo que puede ocurrir con la economía de los próximos meses.

Para Néstor Kreimer, especialista en fideicomisos, el año 2009 se caracterizará por una fuerte polarización de las opciones de inversión.

“Se espera que durante el primer trimestre de este año el cataclismo financiero internacional habrá hecho desaparecer a la mayoría de las opciones conocidas por su seguridad y reputación”, explicó.

En este escenario, iProfesional.com consultó a varios expertos para conocer cuáles son las alternativas más convenientes para los distintos montos.

Manda el cortoplacismo
Los especialistas coinciden en que el actual es un momento guiado por el cortoplacismo, y que es muy peligroso realizar inversiones sólo por el olfato o la intuición. Más que nunca se necesita de un buen asesoramiento.

Pero más allá de los montos a desembolsar, existen algunas claves en común. Por ejemplo, los expertos coinciden en afirmar que predominan las decisiones más conservadoras, pues se prioriza la liquidez, aún a costa de perder algo de rentabilidad.

Pequeños inversores
Dolarizar las carteras, esquivando operaciones en pesos, resulta ser la elección más común entre aquellos que deben decidir que hacer con su dinero. Para los particulares, la compra del “billete verde” es la primera recomendación de los analistas. Además, en este caso, no se necesita asesoramiento ni ser un experto en inversiones.

Según Gustavo Perrilli, especialista en finanzas de Finsoport, la devaluación esperada del peso de aquí a un año sigue siendo alta, superando dicha tasa a la de los depósitos a plazo fijo, que representan la otra alternativa más utilizada por el pequeño ahorrista.

Ahorrar en dólares les permitiría hacia fin de año obtener una ganancia importante a lo largo del tiempo. Según las consultas realizadas por iProfesional.com, la divisa estadounidense mostraría tres etapas bien definidas:

* Un primer trimestre en alza (con mayor control del BCRA)
* A partir de abril, cierto amesetamiento, producto de la liquidación de divisas de los exportadores y al mayor manejo del Central en el período preelectoral
* Un ajuste tras las elecciones legislativas de octubre, impulsado por las necesidades de caja del Estado para pagar deuda.

Francisco Marra, “head manager” de Bull Markets, coincidió en lo acertado de la elección del billete verde o de algún otro tipo de instrumento en esa moneda, que puede ir desde fideicomisos hasta bonos. “Todo de corto plazo, a un año, no más de dos”, comentó.

Medianos inversores
Son aquellos particulares o empresas que poseen un capital destinado a ser invertido, que oscila entre los $50.000 y los 100.000 pesos. Para quienes optan por los títulos públicos, el bono de moda en la city porteña es el Bonar V. Su atractivo radica en que ofrece un rendimiento de mercado del 58 % anual, en tanto que paga intereses, según las condiciones de emisión en forma semestral.

Los más interesados son los inversores “retail”, que confían en que el Gobierno no defaulteará en el corto plazo, al menos hasta su vencimiento en marzo del 2011.

Pero no todas son buenas, ya que sus detractores argumentan que su estructura de pagos no es perfecta pues paga todo el capital al vencimiento (se lo llama bullet), con lo cual el recupero no es tan veloz como en el caso del Boden.

Justamente el Boden 2012 es otra de las opciones preferidas. Ofrece una tasa de retorno de casi 47 % anual y paga intereses en forma semestral, mientras que las amortizaciones (devolución del capital) se hacen anualmente.

El podio de los elegidos lo completa el Boden 2013, cuya tasa de retorno es del 44% y las condiciones de amortización e interés son iguales a las del 2012.

Marra explicó que el mediano inversor también tiene más posibilidades de invertir en instrumentos dolarizados o en ON de empresas.

“Las operaciones son de un promedio de u$s50.000, entonces al más chico le cuesta más, ya que una ON con u$s10.000 no se puede comprar”, comentó.

Grandes inversores
Para la cartera de inversiones de $100.000 en adelante hay más posibilidades y diferentes recomendaciones. Sin embargo, los especialistas coinciden en que todas las decisiones se caracterizan por ser ampliamente conservadoras.

Algunas recomendaciones pasan por los bonos del Tesoro de Estados Unidos, plazos fijos, títulos de algunas empresas puntuales y cheques de pago diferido. Según Mariano Tavelli, de Tavelli & Cía, para este segmento una cartera podría dividirse hoy entre:

* Acciones de buenas empresas que pueden ser una opción con recupero a dos o tres años;
* Una participación en dólares que sea aproximadamente de un 20%
* El resto en cheques de pago diferido, que se negocian en bolsa con tasas del 14% en pesos, en plazos de 90 o 180 días.

“Prevalecen especialmente los activos líquidos, y cuando se trata de acciones, en dólares”, explicó Tavelli. El analista coincidió en que hoy se priorizan las operaciones de corto plazo, ya que a largos períodos es complicado, en el contexto actual, aunque los valores sean atractivos. “Un inversor grande puede invertir en un fondo a cinco años, pero estaría asumiendo una cartera de mayor riesgo”, agregó.

Osvaldo González, de Arpenta, también se refirió a la necesidad de preservar la liquidez y recomendó una inversión combinada entre:

* 30% en cauciones, 30% en títulos públicos constituidos por Pre9, Pro12 y el Bonar XI
* 20% dividido entre acciones del Grupo Financiero Galicia y Francés
* 20% en cheques de pago diferido

Los plazos fijos no están solos
Las colocaciones a plazo en los bancos tienen sus seguidores y son una herramienta habitual entre pequeños y grandes inversores, aunque la rentabilidad actual no es la más deseable. La tasa promedio del mercado, según Notibancos.com, está hoy por encima del 12% para las colocaciones a 30 días de plazo.

Pero el relevamiento entre las principales entidades bancarias indica que el rendimiento de los plazos fijos continúa su tendencia bajista aunque en la última semana se desaceleró el ritmo de caída.

Esto podría estar indicando que se estaría cerca del piso de sus rendimientos, en parte, por la presión alcista del dólar. Teniendo en cuenta una estimación de la divisa en torno a $3,9 para fin de año, un plazo fijo debería rendir al menos 11% para resultar igualmente atractivo como inversión.

En enero, la tasa de interés promedio que abonaron las entidades financieras para los plazos fijos de 30 a 44 días fue del 14,3% (implicó una reducción de más de dos puntos porcentuales, frente al promedio de diciembre).

Una de las estrategias que están utilizando algunos bancos para evitar la “diáspora de clientes tentados por el dólar”, es atar los plazos fijos a la cotización de esa moneda o del oro. En el Ciudad lo benefician con una retribución variable (medida sobre la evolución del billete verde) que se suma a la que le otorga una tasa fija nominal anual (TNA) del 1,5 por ciento.

En este caso se estableció por contrato un valor del dólar de referencia que tiene un piso de $3,48 y un techo de $4. El ahorrista puede llegar a ganar la máxima retribución, que equivale a una tasa anual de 26,35 por ciento.

El Banco Supervielle, por su parte, relaciona el plazo fijo con la evolución del precio internacional del oro. Exigen un depósito mínimo de $50.000 a 180 días y a cambio otorga una retribución máxima de hasta el 25%, en función del precio internacional del metal.

¿Cuáles son las opciones más recomendadas?
Invertir en acciones es una decisión muy común para los grandes inversores. Sin embargo, en el contexto de crisis global la decisión puede caer en el desacierto si no se elige bien la empresa. Según Juan José Vázquez, de Bull Market Brokers, “las mejores elecciones, a largo plazo, son las acciones de Tenaris y Petrobras Brasil”.

“Otras opciones más conservadoras son las ON, como el caso de Pan American Energy y Petrobras Energía y Participaciones, pues son las que tienen mejor rentabilidad y además son en dólares”, agregó.

“Al tener la posibilidad de mantener el 70% de liquidez por exportaciones fuera del país, estas empresas limitarían el riesgo soberano”, explicó Vázquez.

En cuanto a los instrumentos locales, el especialista también recomendó los cheques de pago diferido, que permiten obtener una renta de 20% en pesos y son una buena alternativa de inversión a corto plazo.

“Lo importante es conocer cual es la intención del inversor y su idea sobre el riesgo a asumir y el plazo. Cuando el contexto es difícil se encuentran los precios más bajos, entonces de esa manera conviene apostar a largo plazo, pero también los riesgos son mayores”, agregó.

Marra también se refirió a las ON, bonos de corto plazo, bonos de corto plazo soberanos o corporativos. “En renta variable, ahí estamos recomendando entrar con precaución, ir comprando de a poquito para mantener con perspectiva de largo plazo”, agregó.

En cuanto a los bonos del Tesoro americano, Marra recordó que están dando una tasa de interés casi negativa, con muy poco rendimiento.

“El que invierte en bonos del Tesoro busca mas que nada estabilidad y en general es más grande. Cuando se habla de más de u$s1.000.000, se suele colocar una porción de la cartera en ellos y así mantener el valor”, explicó Marra.

Los ladrillos también son una buena alternativa
La inversión en construcción aparece como una opción muy común, especialmente entre los inversores particulares. Si bien para comprar un campo o un departamento no se puede hablar de pequeñas cifras, se trata de operaciones más sencillas de realizar sin necesidad de contar con un especialista o asesor.

Según Kreimer, en Argentina, el ahorrista medio optó por “desbancarizarse” hacia alternativas de inversión más orientadas a la economía real. Esta propensión a medir la solidez patrimonial más desde la tenencia de bienes que de la de moneda, sumado a los buenos niveles de renta agropecuaria en el período 2004-2007 se tradujo en un fortísimo nivel de actividad de la construcción y del correlativo aumento del valor de la tierra apta para ese fin.

“Hoy el nivel de actividad en esta industria ha mermado notablemente, ajustándose los precios por la baja de la demanda, y limpiando algunos de ellos que se encontraban sobrevaluados”, comentó.

Sin embargo, Kreimer aseguró que esto no significa que las propiedades bajarán su valor, más allá de algunos casos puntuales, dado que analizando el costo de construir queda a la vista que no existe margen para esa magnitud de ajuste.

A lo sumo el valor de la tierra apta para construir podrá replegarse a valores más acordes a la realidad, volviendo a niveles históricos cercanos al 20% / 25% de incidencia sobre el costo total del emprendimiento.

Frente a este panorama, los fideicomisos inmobiliarios han demostrado que fueron y seguirán siendo un vehículo confiable para transitar épocas turbulentas.

“Como consecuencia de esto, en los últimos 30 días han aumentado notablemente las consultas sobre opciones inmobiliarias que se instrumentarán a través de fideicomisos”, explicó el especialista.

Por otro lado, Kreimer aseguró: “Para un argentino tipo, la combinación de ladrillos y fideicomiso representa una mezcla que no está expuesta a mucha competencia, percibiéndose una priorización del concepto resguardo del capital respecto al de renta que ofrezca la inversión seleccionada.

De allí que en una época en que las pérdidas de las inversiones seguras se miden en dos dígitos porcentuales; el ladrillo vuelve a brillar tanto como el oro”.

Desde esta óptica, “los casi desaparecidos flujos de inversión generados mayoritariamente por el campo y volcados al ladrillo, se verán reemplazados por dólares rescatados de inversiones frustradas que ahora revalorizarán la tangibilidad que representa un metro cuadrado, agregó el especialista.

En cuanto a la rentabilidad, los fideicomisos inmobiliarios pueden seguir ofreciendo niveles del orden del 10% anual en dólares.

Esperar y ver
“Wait and see” o simplemente “esperar y ver” es el lema que guía hoy a muchos hombres del mercado antes de tomar alguna decisión.

“En general se opera bastante poco en bonos y acciones, el negocio no pasa por ahí”, comentó Juan Diedrich de Capital Markets. Pero recordó la preferencia por instrumentos dolarizados, como el Boden 2012 o 2013 en dólares, y algún fondo en dólares.

También rescató la importancia del oro, pero no bajo la forma de lingotes, sino a través de algunos instrumentos con gran desarrollo y aceptación en el exterior.

“En este caso el refugio en el oro puede realizarse a través del denominado “GLD”, un activo que cotiza en Nueva York como si fuera una acción y que tiene como activo subyacente al dorado metal.

La inversión en oro es una tendencia que se ve desde hace tiempo, ya que el oro es la única commoditie que ha subido”, explicó Diedrich. Para Marra, el oro es una preservación del valor parecido al dólar. Sin embargo, no son demasiados los inversores que invierten en él.

Pero en todo caso, cualquiera sea la inversión, todos los analistas consultados por iProfesional.com y los propios inversores saben que en un mercado que sufre los efectos de una crisis monumental, se dan oportunidades tal vez impensadas, y no sólo para los grandes inversores.


Fuente: InfoBAE
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