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Jugar al Estanciero, en escala real

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GUALEGUAY.- Los sillones frente a la chimenea del living parecen diseñados especialmente para leer clásicos, con los chasquidos de la leña de eucalipto como única música de fondo. Cuesta despegarse de la antología de crónicas de viajes de Manuel Mujica Lainez, pero es fácil olvidar que Las Colas, esta centenaria estancia entrerriana, muy cerca de Gualeguay, es un establecimiento turístico .

La clave: el confort entendido en un sentido más familiar que hotelero. Primero porque es auténticamente exclusiva, no por el precio, sino por su capacidad limitada; segundo, porque aunque se explota turísticamente, se ha preservado bien su condición hogareña, y tercero, porque el servicio es de lo más discreto que se pueda conocer en un lugar de este tipo.

Parece que así lo quiso su dueño, el holandés Mijndert Pon, propietario en la Argentina de, entre otros negocios, la bodega Salentein. Compró la estancia en 1995 y decidió preservarla básicamente así como estaba. Si hasta mantuvo en su puesto a Marta Mansilla, encargada de la casa y la cocina desde hace 23 años. De hecho, cuando se le pregunta si se hicieron muchas refacciones, Marta piensa un rato y responde sin ironía: “Bueno, ahí, en lugar de esa mesa ratona había una más chica”.

Las Colas queda a 240 kilómetros de Buenos Aires. Se llega por la ruta 11, unos pocos kilómetros después de pasar por Gualeguay (donde vale la pena detenerse y conocer, entre otras cosas, la elegante sede del Club Social), frente al aeroclub.

La tranquera sobre la ruta da paso a un camino de tierra de un kilómetro hasta llegar al casco, de principios del siglo XX, que da cuenta de un pasado suntuoso, gobernando más de 2500 hectáreas productivas (ganadería, soja, maíz). Pero la decoración es elegantemente sencilla y revela dos aficiones de Mijndert, aunque él sólo ocasionalmente pase por allí: el arte contemporáneo y la cacería. Por eso abundan los cuadros para nada gauchescos, los trofeos y detalles con pinturas de patos de David Carter Brown.

Las siete habitaciones diferentes, en dos plantas, recuerdan a cuartos de invitados en una casa de familia más que a suites boutique . Será por eso que hoy su público más frecuente consiste en matrimonios con hijos chicos, muy fieles al sitio, que suelen permanecer dos noches. Como cierto fan porteño, que desde hace diez años alquila la casa completa cada enero…

Aunque cuenta con un pequeño museo (donde hay desde una colección de pistolas hasta un Ford A) que la diferencia de otras estancias, Las Colas ofrece comodidades, actividades y servicios típicos del rubro: comida caserísima y asados; pileta, canchas de tenis, caballos y carruajes; un parque de diseño . Si corre con una ventaja es, de nuevo, por permitirle al huésped sentirse un poco dueño de tan excepcional casa.

Datos útiles

Cómo llegar
* Desde Buenos Aires, por la ruta Panamericana, ramal Escobar-Zárate, hasta el cruce con la ruta 12, por la que se llega al Cruce de Ceibas, donde se dobla nuevamente a la derecha hacia Gualeguay. Para llegar a Las Colas, hay que pasar 9 kilómetros esa localidad, por la ruta 11.

Tarifas
* Por persona, por noche, con pensión completa y actividades incluidas, habitación single: 310 pesos; doble, 290; menores de entre 3 y 12 años, 145. Día de campo: 140.

Contacto
* Teléfono: 4131-1200
info@salenteintourism.com
www.salenteinargentina.com


Fuente: La Nación

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