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La culpa la tiene el mosquito

Por: Lic. Marina Sinaí, MN 27692 - Equipo de Hémera

La situación actual global y de la Argentina con respecto al rebrote de ciertas enfermedades infecto-contagiosas como el Dengue y el virus de la Gripe Porcina, se presenta como el escenario privilegiado para la aparición de las llamadas fobias Especificas, trastornos y diferentes obsesiones que se pueden manifestar, los cuales son bastante conocidos en el ambiente de la Salud Mental, pero sin embargo, se encuentran bastante escondidos entre la gente.

¿Cuál es la diferencia entre una preocupación realista acerca de estas enfermedades y este tipo de trastornos?, ¿El miedo es una respuesta irracional frente a esta situación?

El miedo, como otras emociones, es una respuesta biológica y adaptativa del organismo, ya que lo prepara para poner en funcionamiento los mecanismos de protección y preservación ante situaciones amenazantes. Ahora bien, el miedo también puede volverse contraproducente , solo es una cuestión de grados, es decir, el miedo puede traducirse en una preocupación real, accionar nuestro alerta interno y así comenzar a reconocer y utilizar los recursos necesarios para defendernos del peligro externo.

En el caso de este tipo de enfermedades, esto se expresaría como una preocupación lógica y realista que implique la toma de ciertas medidas para evitar el contagio, escuchando y siguiendo el consejo de los profesionales de la salud, consultar ante los primeros síntomas y en el caso de contraer la enfermedad, tomar la medicación necesaria y realizar los cuidados necesarios para el recuperación. Siempre va a existir la posibilidad contagio, sin embargo, la prevención y la posibilidad de utilizar los recursos necesarios, disminuyen el margen de probabilidad.

Pero si el miedo aumenta y sobrepasa los niveles normales adaptativos, el organismo puede comenzar a expresar síntomas orgánicos y a evaluar la situación de una manera distorsionada y catastrófica: la situación amenazante no se observa claramente y toma un cariz imaginario que lejos esta de la realidad y de poder actuar sobre ella. Ahí es cuando aparecen las Fobias Especificas, que se caracterizan justamente por la presencia de un temo irracional, excesivo y persistente, ante la presencia de un objeto o situación. A nivel orgánico puede ir acompañada por taquicardia, sudoración, falta de aire, sensación de opresión en el pecho u otros síntomas característicos en este tipo de trastornos.

La idea o creencia que dirige todo el sistema de pensamiento, podría resumirse en que, “la culpa será siempre del mosquito”, ya que se configura una certeza absoluta en torno a la posibilidad del contagio, simplemente la existencia del mosquito transmisor, garantiza el contagio y la enfermedad; los síntomas orgánicos que aparecen producto de la ansiedad desmedida y el sistema de creencias configurado en la hacen que las personas se salteen los pasos necesarios y las medidas preventivas, yendo directamente al final catastrófico que el miedo genera, convirtiéndose en un obstáculo para la realización de las actividades diarias, es decir, se ponen en marcha medidas que, en vez de disminuir la ansiedad y el miedo, dificultan el normal desarrollo de la vida cotidiana.

En algunos casos el paciente, inmerso en la desesperación comienza a implementar, como único recurso, una serie de conductas evitativas que lo pueden llevar hasta el aislamiento total y evita cualquier tipo de contacto, desde ir al trabajo hasta compartir una actividad en familia.

Para las personas que sufren este tipo de trastorno, no hay posibilidad de error, se construye una certeza inquebrantable acerca de la posibilidad del contagio., no importara en que zona se encuentre:” Haga lo que haga, no servirá de nada, el mosquito seguro me va a picar”.

Entonces, ¿Qué hacer frente a esta situación?

En primer lugar hay que consultar a profesionales especializados y es importante saber que este tipo de trastornos se pueden revertir, el paciente puede recuperar su vida normal, cotidiana y desactivar toda la serie de pensamientos catastróficos y automáticos que su mente reproduce, con tratamientos psicoterapéuticos especialmente diseñados y focalizados hacia la resolución rápida y efectiva de dicha problemática.

Pedir ayuda profesional es el primer paso hacia el restablecimiento de la salud y hacia la recuperación del tiempo y de los espacios que por este tipo de temor irracional se han perdido.

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