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La Rioja abre camino a su Ruta del Vino

La provincia se suma a sus pares cuyanos con una propuesta que se distingue por su halo autóctono y su emblemático torrontés. Comenzó a desarrollar su propia Ruta del Vino que tendrá una extensión de 460 kilómetros, con epicentro en la localidad de Chilecito, donde se concentra el 75 por ciento de las bodegas.

La Rioja es la única provincia de Cuyo que no tiene su Ruta del Vino. Siendo un territorio con variadas bodegas y viñedos, con este proyecto se aprovecha el potencial de una región como es Cuyo, promocionada en todo el mundo, para incorporar a la provincia en el enoturismo.

Conocer el paso a paso de la elaboración del vino y hasta participar de la cosecha. Observar el embotellado y aprender sobre la guarda. Y por supuesto, catar toda la variedad de vinos inmersos en una cultura centenaria. Eso es lo que hacen ahora los turistas en las bodegas de La Rioja.

La Ruta del Vino Riojano es un circuito por el interior de la provincia, donde el enoturismo se enlaza con otras actividades, como su arquitectura, sus paisajes y su riqueza cultural. Estos paseos no abarcan exclusivamente a los grandes productores de vino, y está dividido en tres partes. El primero va desde la capital hasta Santa Cruz, que es la última localidad del departamento de Castro Barros. En cada pueblo, en cada rincón, puede degustarse los tradicionales vinos caseros que atrapan por el sabor de las cosas hechas en casa. La producción de dulces, quesos, nueces confitadas, y variedades de frutos en almíbar realizados en forma artesanal, completan el recorrido por los exquisitos sabores riojanos.

El segundo incluye la destilería, que se extiende desde Los Sauces hasta Pituil, un pueblito donde se puede aprender cómo los pequeños productores hacen la grapa o el vino patero. En el último, se muestra la tecnología de producción desde Chilecito hasta Chañarmuyo.

En La Rioja hay actualmente 17 bodegas, y cinco de ellas ofrecen servicios al turista: La Riojana, Chañarmuyo, Savsa, San Huberto y La Puerta.

Con actividad en los Valles del Famatina, La Riojana es una cooperativa que exporta el 25 % de sus varietales Syrah, Malbec, Chardonnay, Merlot, Cabernet Sauvignon y, por supuesto, el Torrontés Riojano a más de 25 países.

Pero el primer hostal que abrió pensando en el enoturismo fue el de la bodega Chañarmuyo, cuyos viñedos están a 1720 metros de altura, y en una zona muy atractiva para el turista, a pocos kilómetros de Famatina, donde se puede realizar parapente o llegar hasta la mina La Mexicana en una travesía 4×4.

La variedad Torrontés. Sin lugar a dudas, el vino riojano no sería el vino riojano sin que hubiese mediado la aparición de un tipo particular de uva: “la torrontes”, una variedad emblemática que sólo se consigue en el clima riojano y que ganó el Premio Mayor de la Vitivinicultura Mundial.

Pero no todo termina en el Torrontés. El notable crecimiento de esta rama de la producción implicó explorar nuevas variedades. Así, a la tradicional producción de Torrontés y de vinos tintos, se han agregado cultivos de Cabernet Sauvignon, Merlot, Chenin y Chardonnay, entre otras cepas.