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“Los nuevos dilemas de los países maduros: déficit, default, devaluación”

En el marco de su ciclo de desayunos de trabajo, la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina (AmCham) llevó a cabo el encuentro “Los nuevos dilemas de los países maduros: Déficit, default, devaluación”, que contó con la participación de Daniel Marx, Director Ejecutivo de Quantum Finanzas.

Durante el encuentro, Marx analizó la crisis de la deuda de Estados Unidos y sus repercusiones en la economía mundial. En primer lugar, el economista explicó los orígenes de la burbuja de 2008: “La incorporación de producciones de menor costo, el incremento de la eficiencia y el aumento de la productividad global, condujeron a presiones deflacionarias en esos mercados a nivel mundial. Como consecuencia, el dinero excedente se canalizó hacia bienes de oferta inelástica, en este caso los inmuebles. Esto se ve impulsado además por políticas de tasas que ponen un piso al precio de los activos. Cuando los precios de los inmuebles empiezan a aumentar excesivamente y no se puede sostener la situación, los inversores, se vuelven aversos al riesgo, corren hacia colocaciones sin cambios en sus precios y buscando liquidez. Se trata de la llamada “trampa de la liquidez”.

Y agregó: “En este contexto, el sector público empieza a reemplazar al sector privado como lugar de colocación de fondos y el sector privado se retrotrae. Frente a la disminución de actividad y el aumento de la demanda de títulos públicos, el Estado decide aumentar su déficit. De este modo, el desequilibrio del sector doméstico y el sector bancario se traslada al gobierno. Por ello, explotan las deudas públicas en los países maduros. En el caso de EE.UU., la deuda bruta es de un 92% en relación a su producto. Es la primera vez que se llega a este nivel de deuda desde la Segunda Guerra. La situación es aún más compleja en ciertos países europeos donde se agregan problemas de competitividad y défcit fiscal primario sin tener moneda propia.”

A continuación, Marx expuso las tres posibles salidas frente a una crisis de la deuda que son combinables: 1. impulso del crecimiento económico en una mayor medida que el aumento de la deuda, lo que, dadas las condiciones actuales es prácticamente imposible; 2. reducción del déficit fiscal a través de política de recortes y reasignación de partidas presupuestaria del sector público, lo cual genera rispideces, más aún en un contexto social conflictivo como el que se está viviendo en los países maduros; y 3. baja de la tasa de interés, de modo que sea negativa en términos reales. “El problema es que en EE.UU. la tasa de política ya está baja, es de un 0,25%. Por otra parte, EE.UU. le tiene mucho temor a la deflación y aún no está claro las políticas de reducción del déficit fiscal y su implementación”, explicó Marx.

“Hoy EE.UU. está intentando aplicar las tres soluciones de forma conjunta, imprimiendo dinero de manera considerable, buscando reducir el déficit y manteniendo la tasa de interés baja. El dilema entonces pasa por sostener la actividad en el corto plazo poniendo a ese país en una trayectoria sostenible en las variables claves: empleo, actividad, precios, deuda”, afirmó.

“Todo esto lleva a la caída de un paradigma: EE.UU. ya no es libre de riesgo. Nos encontramos frente a un nuevo mundo de riesgo creciente y alta volatilidad. De todos modos, en este contexto el riesgo de EE.UU. sigue considerándose un refugio relativo a los demás, con una liquidez y profundidad del mercado financiero muy difícil de reemplazar rápidamente. Incluso, los inversores están dispuestos a pagar por un menor riesgo”, declaró el economista.

En cuanto a la situación actual de los países maduros, Marx manifestó: “Los problemas de la deuda no desaparecieron. Los países maduros poseen deuda en el sector público y privado. Por otra parte, las crisis de deuda son crisis de compleja salida que llevan mucho tiempo en resolverse, entre 5 y 7 años. Cuando se trata de deuda, la corrección no es veloz, ya que se enfrenta a la dificultad del cumplimiento de los contratos frente a la realidad económica.”

Asimismo, agregó: “En Europa, la cuestión es aún más difícil, ya que los países poseen economías que van a distintas velocidades con diferenciales de competitividad y solvencia. Países como Grecia, Portugal y España se enfrentan al problema de la pérdida de competividad. Por otra parte, la devaluación particular de un país dentro del Euro derrama sobre el proyecto político regional. En Europa, el sector público nacional está trasladando la resolución de la crisis al sector público multilateral. Esto implica la coordinación de 17 países.”

En referencia a la incidencia de la economía de EE.UU. en el mundo, Marx expresó: “Estamos frente a una nueva era de tasas de interés negativas. El dólar continúa siendo la moneda relevante de reserva a nivel mundial, ya que representa el 61% de las reservas de los Bancos Centrales. Es por ello que cualquier decisión de Bernanke incide sobre las tasas de interés, movimientos de capitales y valuaciones en todo el mundo. Esta incidencia no se condice con el tamaño de la economía de EE.UU., ya que su PBI representa el 23% del producto mundial. Frente a la búsqueda de alternativas al dólar, el franco suizo y el oro fueron las primeras opciones pero sus valores subieron en gran medida. ”

Además, el economista expuso su mirada general sobre la situación mundial actual: “La economía real y sus fundamentals no están tan mal. Las cuestiones sociales, particularmente el empleo juvenil, se complicaron mucho. Además, hay confusiones de parámetros. Las empresas de EE.UU. han logrado un aumento notable de productividad y si bien la demanda disminuyó, las ganancias no cayeron. El problema es la complejidad de las decisiones que hay que tomar que conduce a un pesimismo generalizado. Las cuestiones son fundamentalmente de coordinación política.”

Para concluir, Marx hizo referencia a la situación de Argentina frente a la crisis mundial: “En este nuevo ciclo, caracterizado por una tendencia creciente del consumo de materias primas a nivel mundial, los países productores como la Argentina se ven favorecidos. Frente a la decisión de la Reserva Federal de EE.UU. de mantener las tasas bajas indefinidamente, los precios de los commodities, en particular la soja, se podrán mantener altos por un tiempo. Un interrogante en nuestro país es qué sucederá cuando se deje de administrar la abundancia y si se tuviese que administrar la escasez.”

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