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Mucho interés por el Big Data, pero cada vez hay menos empresas invirtiendo en ello

¿Por qué están las empresas volviéndose tímidas en lo que a big data se refiere?


El big data se ha convertido en un elemento crucial para las empresas. Las compañías tienen que ser capaces de acumular datos y de usarlos de la mejor forma posible para así lograr conocer mejor a sus consumidores, tomar mejores decisiones de negocio y ser capaces de adelantarse a las necesidades de sus clientes y a las peticiones que estos tienen de servicios y nuevos productos. Los datos se han convertido en una suerte de maná y en un elemento que puede marcar el éxito o el fracaso de una compañía y de su estrategia.

Pero los datos no están al alcance de todo el mundo, o al menos eso es lo que da la impresión a primera vista. Las grandes empresas, aquellas que por cuestiones tanto de músculo como de alcance, consiguen acumular muchos más datos están en una situación mucho más privilegiada que la que ocupan las compañías de menor tamaño, que no tienen tan fácil acceder a la información y que no tienen tan sencillo el acumular datos.

Es una cuestión un tanto lógica. A medida que el tamaño de una compañía crece, también lo hace su potencial número de clientes (y sus clientes reales), lo que hace que los potenciales datos al alcance de su mano sean mucho mayores y que las posibilidades que pueden desarrollar a la hora de jugar con los datos sean todavía más elevadas.

La cuestión no se limita solo a los datos y al posible acceso que se tiene a los mismos, sino que también viene muy marcada por otro elemento, el monetario. Para poder triunfar en el universo del big data, las marcas tienen que hacer una inversión previa. Los gastos son variados y tocan muchas áreas. Las empresas necesitan fichar talento específico, necesitan hacer una inversión en infraestructura tecnológica porque, a pesar de que la nube ha hecho los precios menos caros, las marcas necesitan dónde guardar todos esos datos y necesitan, igualmente, la tecnología precisa para leer y gestionar esos datos.

La inversión ha crecido, pero no las empresas interesadas

Todo ello hace que, a pesar de todo, exista una frontera entre quienes pueden y quienes no están pudiendo sacar beneficios del big data. No hay más que mirar, de hecho, el último estudio de Gartner sobre la cuestión para verlo. La inversión general en big data crece, demostrando que esta herramienta tiene mucho potencial para las empresas, pero aunque crece lo hace de la mano de unos pocos nombres.

¿Qué es lo que dicen los números? Como apuntan en las conclusiones del estudio de Gartner, las inversiones en big data continúan creciendo (aunque empiezan a mostrar signos de contracción del mercado) y, aunque las inversiones van al alza, el número de compañías dispuestas a invertir en esta herramienta está bajando.

En general, un 48% de las empresas han invertido en big data durante 2016, lo que supone un crecimiento del 3% frente al año anterior. Si se mira quiénes tienen previsto hacerlo en un futuro próximo, las cosas no son tan boyantes. El porcentaje de empresas que prevé invertir en big data ha pasado del 31% de 2015 al 26% en 2016.

La clave está en el para qué

¿Por qué están las empresas volviéndose tímidas en lo que a big data se refiere? ¿Por qué han decidido reducir su inversión y no se muestran tan entusiastas como en el pasado? La clave podría estar en la propia tecnología, paradójicamente. “La inversión en big data está creciendo, pero el estudio muestra síntomas de ralentización con menos compañías pensando en invertir en el futuro”, explica Nick Heudecker, director de investigación en Gartner. “El gran problema no son tanto los datos como el para qué usarlos”, apunta.

Esto es, las marcas han comprendido todo lo que le han contado sobre cuán importantes son los datos, pero, una vez que han pasado esa fase, se han quedado atascadas. No saben para qué sirven esos datos y cómo deben usarlos. “Aunque las empresas han comprendido que el big data no se trata solo de una tecnología concreta, necesitan evitar el pensar en el big data como un esfuerzo por separado”, apunta Nick Heudecker. Las marcas están aún en una suerte de nebulosa en la que saben que los datos son buenos para algunas cosas, pero no tienen nada claro aún su uso general y, sobre todo, el modo en el que pueden integrarlo de forma transversal.

Las compañías deberían hacer una aproximación holística en sus esfuerzos de big data, pero aún no han logrado cruzar esa frontera.

Las marcas están atascadas en la fase piloto

Quizás por ello, las marcas se han quedado atascadas en el principio de la historia. Las compañías se han quedado en la parte inicial del big data y no han ido más allá, no han logrado abandonar la beta. Tres cuartas partes de las empresas analizadas por Gartner están, de hecho, invirtiendo o han invertido en big data, pero la mayoría están aún atascadas en el piloto de su desarrollo de big data. Solo el 15% han llegado con el big data hasta la fase de producción y solo un 14% tiene una estrategia y ejecución tan sólida que no ha tenido que cambiarla en el último año.

Y, como en una pescadilla que se muerde la cola, todas estas realidades están muy relacionadas. Esto impacta en todo lo anterior y esto ocurre porque las marcas no están priorizando el big data tanto como otras cuestiones. Solo un 11% reconoce que sus inversiones en big data son tan importantes o más importantes que el resto de las inversiones que hacen en TI. Un 46% las pone en el lote de las menos importantes.

El hecho de que no vean un ROI claro de esta inversión en big data (una vez más, causa y efecto al mismo tiempo de todos estos movimientos y ajustes) hace que las empresas sean todavía menos entusiastas en su gasto en big data.