En materia de vinos, como en todo, sobre gustos no hay nada escrito. Pero en caso de que te quieras lucir organizando una comida con amigos con entrada, plato principal y postre, donde se tome un vino distinto para acompañar cada plato, te conviene conocer el orden en que se tienen que servir en la mesa:
– Los vinos blancos se sirven primero, después vienen los tintos.
– Los menos añejos antes que los más añejos.
– Primero los ligeros, luego los intensos.
– Los secos antes que los dulces.
Entonces, la lista de vinos de tu comida debería tener el siguiente orden:
1) Vinos blancos secos,
2) Rosados,
3) Tintos ligeros,
4) Tintos con cuerpo,
5) Blancos semidulces o dulces, que se llevan muy bien con los postres y la sobremesa.





