Inicio Empresas y Negocios Sólo en 6 de 27 ciudades mejoró la situación laboral

Sólo en 6 de 27 ciudades mejoró la situación laboral

Aunque el crecimiento económico se mantiene alto y la tasa de desempleo se ubica en un dígito, en el interior del país aparecen indicios de una incipiente retracción de las oportunidades laborales. En particular, en la mayorías de los aglomerados del interior se observan incrementos en las tasas de desempleo y caídas en la tasas de participación. En esta nueva etapa de crecimiento estos indicios sugieren que es necesario sensibilizar las políticas laborales en armonía con los requerimientos del sector productivo para mantener un buen ritmo de creación de empleos.

El INDEC ha dado a conocer los datos de desempleo por aglomerado correspondientes al 3º trimestre del 2007. Lamentablemente la información es parcial porque los relevamientos no pudieron realizarse en la Ciudad y Provincia de Buenos Aires por medidas de fuerza y problemas administrativos del INDEC. Por esto, los datos disponibles sólo representan a 4,2 millones de personas sobre un total de población económicamente activa de 11 millones. Es decir, la tasa de desempleo del 3º trimestre que, según el INDEC, fue de 7,3% es un dato calculado sólo con el 38% de la muestra.

De todas formas, la información del INDEC está abierta por jurisdicción con lo cual se puede hacer una aproximación sobre la marcha del empleo en base a los aglomerados disponibles. En este sentido, entre el 3º trimestre del 2007 y el mismo periodo del 2006 se observa, en los 27 aglomerados del interior sobre los que se tiene información, el siguiente panorama:

• En 6 de los 27 aglomerados el desempleo disminuyó aún cuando la población económicamente activa aumentó.

• En otros 6 de los 27 aglomerados el desempleo aumentó.

• En los restantes 15 de los 27 aglomerados el desempleo disminuyó pero también disminuyó la población económicamente activa.

Los datos sugieren que, aún cuando se observe que el desempleo baja, la capacidad de generación de empleos se está debilitando. El hecho de que en 6 de los 27 aglomerados –que representan el 20% de la muestra relevada por el INDEC– el desempleo haya aumentado y que en 15 de los 27 –que representan otro 66% de la población relevada por el INDEC– el desempleo haya caído pero caída de la proporción de gente que trabaja o sale a buscar trabajo (población económicamente activa), señala que las personas están empezando a encontrar restricciones para obtener empleo.

Es difícil extrapolar estos datos para sacar conclusiones para todo el país, pero la forma que adoptan sugiere que el debilitamiento podría ser extensivo. Los signos del debilitamiento, además de involucrar al 85% de la muestra del INDEC, no aparentan responder a un patrón regional sino que se presentan de forma extendida a todo el ámbito geográfico del interior. Por caso, entre los aglomerados donde el desempleo aumenta están lugares tan distantes entre sí como Resistencia, Mendoza, Paraná o Río Gallegos. Entre los lugares donde la participación laboral cae aparecen localidades igualmente distantes como Salta, Rosario, San Juan y Neuquén.

Los problemas laborales persisten a pesar de que la economía crece y el desempleo es de un dígito. En la medida que se mantenga la economía en crecimiento va a haber generación de empleos, pero el problema es que puede llegar a hacerlo con un ritmo muy cansino para las necesidades laborales de la población. Cuando el crecimiento del empleo es insuficiente, la falta de empleo no necesariamente se manifiesta a través del alto desempleo, sino en la caída de las tasas de participación laboral y en el mantenimiento de muchos empleos de baja calidad. En otras palabras, la baja tasa de participación (especialmente entre las mujeres y los jóvenes) es la otra cara de la falta de oportunidades laborales. Estos datos deberían encender una luz de precaución, aún cuando se confíe en que el crecimiento económico durará, porque sugieren que las restricciones para salir a buscar y conseguir un empleo están resurgiendo, en particular, en el interior del país.

Las políticas laborales tienen que acompañar al crecimiento económico para que la generación del empleo sea vigorosa. La salida de la crisis con altas tasas de crecimiento más la “licuación” del costo laboral gracias al resurgimiento de la inflación permitió incorporar muchas personas que estaban desocupadas, aun cuando mediaron medidas de política laboral restrictivas para las empresas o que generan mayores costos laborales. Pero a medida que el crecimiento genera las condiciones para que el salario real se recupere, y la productividad laboral de las empresas no acompaña dichos aumentos, van aflorando las dificultades de la excesiva rigidez, lo oneroso que resulta contratar trabajadores formales y, últimamente, lo riesgoso desde el punto de vista de la litigiosidad judicial. El hecho de que los datos del INDEC estén distorsionados o que sean parciales, no debería ser argumento para dejar de advertir que el empleo necesita de algo más que crecimiento económico.

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