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Una enfermedad silenciosa que afecta la salud del corazón

Cada 17 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Hipertensión y, como todos los años, esta fecha moviliza la toma de conciencia y el conocimiento de esta enfermedad tan extendida en la población argentina y que tanto afecta a la salud del corazón. Por eso, resulta fundamental saber qué es, cómo se manifiesta, y cómo puede prevenirse para mejorar la calidad de vida de todos.

¿Qué es la hipertensión arterial?

Es una enfermedad que se caracteriza por un aumento de la presión que existe dentro de los vasos sanguíneos que irrigan los órganos del cuerpo. Normalmente se consideran 2 presiones arteriales, la “sistólica “o “máxima” (que es la que ocurre cuando el corazón se contrae) y la “diastólica” o “mínima” (que ocurre cuando el corazón se relaja luego de cada latido). La presión se considera normal cuando la máxima es inferior a 140 mmHg (o 14 como se la conoce comúnmente) y la mínima es inferior a 90 mmHg (o 9). No obstante, en pacientes con secuelas de accidente cerebrovascular o insuficiencia renal grave los límites para la presión máxima y mínima son 130 y 80, respectivamente.

Las estadísticas confirman que una tercera parte de los adultos de nuestro país la padecen. Los casos aumentan proporcionalmente con la edad, y a partir de los 65 años más de 2 tercios de las personas son hipertensas. También, se encuentra presente en niños y adolescentes, por lo que los pediatras se han acostumbrado a medir la presión entre sus pacientes.

¿Cómo se manifiesta la enfermedad?

Si bien en casi la mitad de los casos la hipertensión arterial no provoca ningún síntoma, y por eso se recomienda controlarla periódicamente para descubrirla, en algunas situaciones puede producir dolor de cabeza, dolor de nuca, mareos, zumbidos en los oídos, palpitaciones, etc.

¿Cómo se debe mediar la presión arterial?

Debe tomarla una persona entrenada, con el paciente sentado y relajado, con su brazo apoyado sobre una mesa y en lo posible hacer no menos de 2 mediciones consecutivas que se promedian, para evitar variaciones. En pacientes ancianos o en los que reciben múltiples medicaciones anti hipertensivas, es conveniente medirla en posición sentado y de pié, para descubrir diferencias significativas que podrían provocar una caída o síncope.

¿Cómo puede prevenirse?

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo cardiovascular. Favorece la aparición de graves complicaciones, como el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular, la insuficiencia cardíaca, la obstrucción de las arterias de los miembros inferiores y la insuficiencia renal terminal.

Por eso, es necesario adoptar hábitos saludables para prevenir y combatir la enfermedad:
• Restricción de la ingesta de sal. Esta es la recomendación más importante. Un ser humano sano debería consumir alrededor de 5 gramos de sal por día (incluyendo la sal que traen los alimentos en su composición, la que empleamos al cocinarlos y la que agregamos en la mesa). El habitante argentino consume más del doble: alrededor de 12 gramos. La mayor cantidad de sodio está contenida en los alimentos envasados y procesados. Esto es así debido a que uno de los usos de la sal es como conservante de muchos productos. Los más ricos en sal son las “comidas rápidas”, fiambres, embutidos, papas fritas, conservas de anchoas u otros pescados, ketchup, mostaza, ingredientes de aperitivo y aceitunas envasadas. Los alimentos frescos, ya sea de origen vegetal o animal, por el contrario, contienen menos sal. La sal puede reemplazarse por muchas especies y condimentos, como el limón, vinagre, aceto balsámico, perejil, orégano, ajo, etc. También, pueden utilizarse las sales con bajo contenido o carente de sodio, que contienen cloruro de potasio en lugar de cloruro de sodio.
• Moderación en el consumo de alcohol. Se recomienda no más de uno o dos vasos de vino por día.
• Consumo abundante de frutas, verduras y alimentos bajos en grasa.
• Reducción y control del peso.
• Practicar actividad física aeróbica. Realizar caminata rápida 150 minutos por semana regularmente, distribuidos en 4 o 5 sesiones semanales.
• No fumar.
• Tomar el o los medicamentos recetados por el médico cuando sea necesario. NO interrumpir el tratamiento aunque la presión se haya normalizado, dado que la hipertensión arterial es una enfermedad crónica que se trata pero no se cura.