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¿Una imagen vale más que mil palabras?

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¿Quién no ha escuchado alguna vez la frase “1 imagen vale más que 1000 palabras?

De hecho esta realidad la vive todos sus días cuando ve publicidad gráfica en las calles o las de televisión, e incluso fue la clave del éxito de muchas empresas como el periódico estadounidense USA Today fundado en 1982, actualmente con 1500 empleados y que en el 2007 fue el diario más leído con 2,3 millones de ejemplares donde su característica principal era las imágenes por sobre el texto.

La mayoría, intuitivamente sabe de la veracidad de esta afirmación, pero cuál es la razón o razones que le dan fundamento.

Para explicar esto hay varias cuestiones que deben contemplarse.

Por lo pronto, resulta fácil entender la importancia de la vista en la vida del hombre y en su evolución.

Piense que el ojo es un órgano que reacciona ante el movimiento y justamente esta capacidad es la que permitió que el hombre en sus orígenes en la estepa africana pudiera reaccionar, con la suficiente antelación y velocidad, ante peligros y animales que querían que él fuere su cena.

Además y en un sentido inverso, también el ojo le facilitó la detección de sus presas, el reconocimiento del terreno y la evaluación de posibles acciones.

En un mundo donde no existía la misericordia, la lectura, el orden e incluso el lenguaje tal como lo conocemos hoy; la instantaneidad en la comprensión de la realidad circundante era la diferencia entre vivir o no.

Durante 4.000.000 años (aparición del Australopithecus) esta función estuvo ligada a la posibilidad de vivir, comer y evitar ser comido…de allí se desprende la capacidad del cerebro para entender un mensaje con la simple visión de una imagen de la realidad y esto ya nos marca en gran medida, la importancia de la imagen por sobre el texto (oral o escrito).

Al margen de esto, hace algo más de cien años se sabe que en lo que respecta a la memoria, las imágenes y los textos, proceden de forma distinta.

A tal punto es así que por un efecto denominado “superioridad pictórica” cuanto más visual sea la información recibida se incrementa notablemente la posibilidad de ser recordada.

Esta “superioridad pictórica” es la que permite que una persona pueda recordar de 2500 imágenes, aproximadamente un 90% pasados algunos días, aún cuando estas fueron vistas solo unos pocos segundos

Pasado un año, ese porcentaje desciende al 73% y según otras investigaciones, las personas son capaces de recordar imágenes con un alto grado de precisión después de varias décadas de haberlas visto.

Este grado de recuerdo demuele la capacidad de retención que se tiene de información presentada de manera textual u oral. En este caso, las personas suelen recordar solo el 10% de la información luego de 72 hs. de haberla recibida…pero, si a esta se le adiciona una imagen, dicho porcentajes asciende a un 75%.

Una explicación que ayuda a entender este tema es que el cerebro no “lee” sino que este, ante una palabra, visualiza un montón de imágenes pequeñas. Si Ud. no sabe leer japonés, también vivirá un efecto parecido. Solo verá unos dibujos y nada más.

Sucede que el cerebro, para poder entender una palabra requiere primero, identificar a cada dibujo e identificar el mismo con un concepto guardado en la memoria.

Una vez realizada la identificación, el cerebro le presta atención al dibujo que sigue y este proceso es lento por definición y no tiene posibilidad de mejorarse dado que necesariamente, el cerebro siempre procederá de igual manera ante los dibujos que denominamos letras.

Dentro de este marco, la imagen se constituye en un mensaje construido en forma “analógica” en cambio cuando el mismo se realiza mediante el uso de la palabra estamos frente a un mensaje conformado secuencialmente.

Considerando lo antes mencionado, se deduce que un mensaje textual siempre se verá ante dos limitantes de importancia. Uno de ellos y tal como vimos, es que resulta más lento en ser comprendido –se deben interpretar cada dibujo de cada letra- y cuando esto resulta de cabal importancia como en la supervivencia, pasa a ser una diferencia mayúscula.

El otro se relaciona con la diversidad de interpretaciones que pueden surgir a partir del entendimiento de la palabra por parte del lector. Recuerde que cada palabra, independientemente del significado reflejado en el diccionario, tiene una significante que se encuentra constituido por cuestiones culturales, emocionales, psicológicas, etc. y esto incrementa sustancialmente el error y los costos adicionados a este.

Otra cuestión a tener en cuenta es el problema de la preservación de la energía.

Las razones expuestas, permiten deducir con facilidad que la comprensión de un mensaje por medio de una imagen requiere mucho menos esfuerzo que el hacerlo por medio de un texto.

Así mismo, sabemos que todo esfuerzo deviene de un gasto energético proporcionado, por ende, a mayor esfuerzo mayor consumo de energía.

Ya en otros artículos hemos hablado que el cerebro es un gran consumidor de energía (pesando solo el 2% del total del cuerpo consume el 20% de la energía que este dispone) y de hecho lo hace aún cuando uno esta durmiendo.

Si a esto le adicionamos que recién hace unos 200 años se puede decir que la gente en su mayoría tiene comida regularmente (antes se debía ir cazar y nunca se sabía si se tenía éxito o no) el ahorro de la energía se tornaba en una habilidad estratégica para la subsistencia.

En ese orden, el cerebro siempre intenta gastar poca energía ya que no sabía cuando podría recuperar lo consumido, por tanto, la ley del menor esfuerzo se impuso como un modelo imprescindible en su funcionamiento.

Esto hace ver que el cerebro, también por una cuestión de supervivencia en cuanto a la administración de su energía, prioriza la imagen en lugar del texto.

Todo lo presentado nos hace ver que más que nos pese, el hombre, no actúa tan racionalmente como nos lo han enseñado y responde vívidamente a su condicional natural y evolutiva que le han permitido llegar hasta el presente.

Una imagen valen más que mil palabras y de eso se valió el cerebro para proteger y llevar adelante el desafío más grande del hombre que es el vivir.

Con esto no se quita importancia al texto, sino que el mismo tiene un lugar y momento para que su aporte sea de valor.

La falta de tiempo que sufre toda persona en una gran urbe hace difícil la lectura y su comprensión adecuada.

Por ende, si el mensaje va dirigido a aquellos que no disponen de tiempo y/o que su exposición es en lugares de tránsito y/o de visualización en mínimo tiempo y/o lo que se quiere expresar tiene que ver con emociones o situaciones de vida difíciles de transmitir con palabras…recuérdelo y simplemente presente una imagen.


Fuente: Infocomercial.com

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