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A casi seis meses de su inicio, ¿funciona el proyecto de abandonar el dólar con Brasil?

A principios de octubre de 2008, tras más de dos años de pruebas técnicas para evaluar su funcionamiento, los gobiernos de Argentina y Brasil pusieron en marcha el Sistema de Pagos en Moneda Local (SML), una iniciativa que la propia presidenta Cristina Kirchner llegó a calificar como un “hecho histórico”.

El SML tiene como objetivo avanzar en el largamente postergado proyecto para eliminar el dólar en las operaciones comerciales entre empresas de ambos países.

Los técnicos destacan que se trata de una simplificación porque al no pasar por el dólar como moneda de referencia, disminuye los costos de transacción derivados del valor de compra y venta de la divisa. Esta reducción de costos puede ir de un 2 a un 3% por cada operación.

El SML es optativo y debe ser iniciado por el importador que deberá registrar su operación y ejecutar el pago en su propia moneda en una entidad financiera autorizada.

Una vez que queda registrada, se realizará la compensación entre los bancos centrales de los valores en moneda local. Luego, los mismos transferirán el crédito para los exportadores vía sistema bancario.

Los bancos que homologaron para poder operar son más de 20 en la Argentina. Entre ellos figuran el ABN Amro, Banco Nación, Provincia, Ciudad, Macro, Santander, Hipotecario, Banco de Córdoba, Itaú, Credicoop, Creditanstalt, Buen Ayre, BNP Paribas, Bradesco y Banco Do Brasil.

Un boom que se hace esperar
Si bien el presidente del Banco Central (BCRA), Martín Redrado, y su par de Brasil, Henrique de Campos Meirelles, habían destacado a principios de octubre que el sistema iba a ayudar “a la integración regional y a reducir la vulnerabilidad de ambos países ante la crisis financiera internacional”, la realidad es que a medida que se intensificó la incertidumbre, más y más se fue estancando el ambicioso proyecto.

En efecto, en los poco más de 160 días que lleva habilitado, tan solo se registraron un total de 120 empresas entre argentinas y brasileñas para poder operar con monedas locales.

A la hora del balance, las estadísticas muestran que el proyecto por ahora avanza a paso muy lento. Para ello basta tener en cuenta que cada año, sólo considerando las ventas del lado argentino, unas 4.000 empresas realizan operaciones de exportación hacia el país vecino.

Además, la situación actual está muy lejos del verdadero potencial que ofrece el SML: según datos del Central, cerca del 40% de las operaciones de intercambio entre Argentina y Brasil son inferiores a 10.000 dólares y una proporción similar fluctúa entre ese monto y los 50.000 dólares. Esta fuerte presencia de pequeños y medianos empresarios, para los técnicos, constituía un terreno fértil para avanzar en la utilización de monedas locales en reemplazo del dólar, una práctica que, por el momento, deberá esperar un tiempo hasta que cobre fuerza.

En diálogo con iProfesional.com, Francisco Mártire, gerente de Comercio Exterior del Banco Credicoop, explicó que “el sistema es muy bueno, el Central trabajó muy bien, o sea que desde el punto de vista operativo no hay fisuras”.

Sin embargo, destacó que “en momentos de incertidumbre, si bien los brasileños piensan en reales, los empresarios argentinos lo único que hacen es pensar en dólares”.

De este modo, se vuelve a cumplir la paradoja de que, la moneda de la economía que más padece el colapso financiero, es la que más seguridad genera frente a la incertidumbre y el temor a los sobresaltos cambiarios.

En la misma línea, desde una entidad bancaria con presencia en Brasil y la Argentina, explicaron que el sistema por el momento avanza sin pena ni gloria porque “los empresarios argentinos primero no quieren posicionarse en pesos. Segundo, porque en el contexto actual, apostar a las monedas locales no necesariamente significa costos más bajos”.

“Como la características de este sistema es optativo y estamos en medio de una turbulencia, por ahora no esperamos que progrese mucho. Mientras siga habiendo dudas sobre el futuro del tipo de cambio esto no va a avanzar”, agregaron.

Desde el Credicoop agregaron que en estos casi seis meses apenas realizaron unas 10 operaciones de importación y 4 de exportación bajo esta modalidad.

Al respecto, Mártire destacó que “las empresas no se engancharon bien en el tema. Es complicado hacerles entender que es lo mismo y que puede facilitarse la operatoria”.

“Nació en pésimo momento por la turbulencia en los mercados internacionales. Los empresarios están con la cabeza en otra cosa como para empezar una operatoria nueva facturando en pesos y en reales”, sostuvo el directivo, para luego agregar que “por más que vaya el banco a asesorarlos, lo dejan para más adelante”.

El Central, optimista
En diálogo con iProfesional.com, fuentes del Central explicaron que si bien “el contexto en el cual se lanzó la iniciativa no es el mejor”, el sistema “está pensado para el largo plazo”.

Además, consideraron que “el balance es positivo. A pesar de un escenario que no es favorable, el sistema se implementó con éxito y no hubo grandes dificultades operatorias”.

Por otra parte, recalcaron que “de a poco está generando interés entre los empresarios brasileños y argentinos” y “que muchos recién están testeando el sistema con operaciones chicas”. Además, destacaron el hecho de que “lo utilizaron empresas de todo tipo de sectores, como autopartes, alimentos o textiles. Esto nos parece sumamente importante”.

A esto se suma que “algunas exportaciones e importaciones se realizaron con plazos a 180 días, por lo tanto, son movimientos que todavía no están contabilizados y que pasarían a engrosar el número de firmas que se sumaron al SML”.

¿Una utopía para el Mercosur?
Durante una reciente visita de Estado que el presidente colombiano, Álvaro Uribe hizo a Brasilia, su par brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, sugirió adoptar el mecanismo para las operaciones entre ambos países.

“Tenemos que pedirle a nuestros ministros de Hacienda que creen reglas para que no dependamos tanto del dólar, que está cada vez más escaso y más condenado”, afirmó Lula.

Según dijo el mandatario, “si en la Unión de las Naciones Suramericanas (Unasur) conseguimos reglas para negociar en monedas propias, tendremos menos problemas de crédito” y las operaciones comerciales serán favorecidas además por mejores precios, debido a los ahorros que se obtienen en los costos financieros y comisiones.

“Es momento de pensar políticamente y no económicamente”, sostuvo Lula, quien apuntó que América Latina debe dejar de “depender de lo que dependió durante todo el siglo XX, que era la decisión de los países más ricos”, a los que responsabilizó de la actual crisis financiera global.

Más allá de estas intenciones de extender el mecanismo a la región, ¿dónde quedó la ambiciosa idea de sumar a Uruguay y Paraguay, los dos socios menores del Mercosur, al proyecto que implementaron la Argentina y Brasil?

Después de marchas y contramarchas por parte de esos dos gobiernos, la realidad es que el SML está lejos de implementarse en todos los miembros del bloque.

Tal como confirmaron desde el Central, por el momento no está en estudio replicarlo en otros países: “El sistema se está apoyando entre los socios mayores del Mercosur porque para que esto funcione tiene que haber una masa crítica de operaciones”.

En la misma línea, Mártire sostuvo que “por ahora está pensado para Argentina y Brasil. Si no lo compran las empresas de estos dos países que son los que traccionan el Mercosur, entonces no sería viable”.


Fuente: InfoBAE

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