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Bodegas apuestan a incrementar exportaciones pero temen por los efectos de la alta inflación

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Las bodegas argentinas, principalmente las que apuntan sus cañones a los mercados internacionales, gozan de buena salud.

En efecto, mientras que en el plano doméstico año a año bajan los niveles de consumo y el negocio tiende a concentrarse -a partir de la desaparición de numerosas marcas de los distintos canales de comercialización-, las compañías exportadoras aspiran a consolidar un muy buen 2010.

Cabe destacar que el año pasado las bodegas vendieron al exterior más de 117 millones de litros de vino fraccionado en botella por un valor superior a los u$s550 millones, lo que implicó una tasa de variación del 8 y 10%, respectivamente.

Sin embargo, para este año se espera una mejor performance, tal como destacaron diversos expertos en el marco del concurso internacional Argentina Wine Awards, encuentro organizado por Wines of Argentina y la Corporación Vitivinícola Argentina y operado por Área del Vino.

En diálogo con este medio, Mario Giordano, gerente de Wines of Argentina, destacó que “este año aspiramos a crecer un 15%, siempre y cuando la crisis en los principales mercados de destino continúe su camino descendente”.

Para el directivo, gran parte de esta expansión del negocio otra vez responderá al comportamiento del mercado estadounidense: “La Argentina creció significativamente en Estados Unidos aprovechando el fenómeno del ´break-down´, es decir que con la caída de los ingresos, los consumidores buscaron en los vinos de Argentina la calidad que antes encontraban en vinos de un valor significativamente más alto, especialmente en la categoría que va de los u$s10 a u$s20 la botella precio retail”.

Para Giordano, “la Argentina triunfó en este segmento y creemos que este año vamos a sumar más market share”.

Sin embargo, aseguró que esto estará supeditado a que “continuemos afectando importantes fondos a la promoción de la marca país, como lo hemos hecho en 2009. Hay que redoblar la apuesta, el mercado lo merece y lo pide”.

Por su parte, en diálogo con este medio, Antoine Thibaud, CEO de Ruca Malén –bodega que obtuvo un Trophy con su Petit Verdot-, coincidió en que “2010 va a ser un año positivo para la industria”.

Y al referirse a la bodega, Thibaud explicó que “las perspectivas son realmente excelentes”. No es para menos, tras profesionalizar el área de Comercio Exterior, para este año esperan alcanzar una tasa de crecimiento del 80%, una variación que, de cumplirse, implicaría pasar de las casi 14.000 cajas exportadas a lo largo de 2009 a cerca de 25.200.

Por su parte, en diálogo con periodistas, Susana Balbo, presidenta de Wines of Argentina y propietaria de la bodega Dominio del Plata, destacó que “mientras que otros países caen, la Argentina crece en los mercados internacionales”, a la vez que señaló que hay “muy buenas perspectivas” para la exportación.

Sin embargo, puso especial énfasis en que es clave incrementar la producción de vino tinto y superar “algunas dificultades económicas”.

Preocupación por la suba de costos
El principal problema al que, hoy por hoy, hace referencia los empresarios del sector no difiere mucho de los reclamos de la industria en general: la espiral inflacionaria.

En momentos donde el grueso de las consultoras prevé que la suba de precios superará con holgura el piso del 20%, las bodegas no pueden quedar al margen de esta realidad.

“Todo cambio sostenido en los precios de los componentes del costo de los productos, que no tiene o no pueden tener su correlato en el valor final de su precio -en este caso de exportación-, desde luego que tendrá posibles efectos negativos”, alertó Giordano.

Según el directivo, las consecuencias serán “pérdida de rentabilidad o quizás, pérdida de volumen de aquellas que modifiquen sus precios, defendiendo su rentabilidad, pero afectando su competitividad”.

Sobre este punto, desde Ruca Malén, Thibaud sostuvo que la inflación es un drama para el país y el sector vitivinícola no puede escapar de la realidad”.

“Hoy, en el mercado local e internacional la suba de costos le gana a la de los precios y nos va comiendo el margen constantemente. Además, en mercados como el de Estados Unidos, los consumidores no están dispuestos a convalidar subas”, agregó.

Por su parte, Edgardo del Pópolo, directivo de la bodega Viña Doña Paula, también destacó que “la inflación está pegando muy fuerte. En los últimos tres años hubo un alza de costos desmedida para quien quiere producir vinos y está enfocado en el mercado de exportación”.

El empresario aseguró que “tratamos de ser lo más eficientes posible en lo que es producción, vinificación y embotellado, pero es cierto, estamos trabajando en un mercado que no es ajeno a todas las subas de costos”.

En este contexto, a medida que la inflación se come parte del colchón de la competitividad vía tipo de cambio, Giordano sostuvo que el nivel del dólar actual trae algunas complicaciones a la hora de hacer negocios. Sin embargo, destacó que “hemos estado en situaciones mas complejas y la industria pudo salir adelante”.

”Hay que seguir trabajando y buscando soluciones a los problemas, es el único camino posible”, recalcó.


Fuente: InfoBAE

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