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Conducción Gerencial

Conducir es un acto humano y, como tal, un fenómeno social, no matemático. Esto implica que el campo de la conducción está atravesado por valores, creencias (prejuicios mediante), pensamientos y realidades de la época que nos toca vivir.

¿Qué valores subyacen, en los tiempos que corren, en el ámbito de la conducción gerencial? Por ejemplo, el actual dilema del liderazgo: el líder, ¿nace o se construye? Hay personas que dicen “parte y parte”; aunque todavía, muchos directivos consideran que nace. Sin embargo, la tendencia actual de la conducción es darle gran predominancia al “hacerse” líder. Warren Bennis, uno de los más reconocidos autores sobre liderazgo, dice:

“Llegar a ser líder no es fácil, como no es fácil llegar a ser médico o poeta, y el que sostenga lo contrario, se engaña. Pero aprender a dirigir es mucho más fácil de lo que generalmente se cree, porque todos tenemos la capacidad de liderazgo. En efecto, casi todos podemos señalar alguna experiencia de liderazgo en nuestras vidas.”

Existe un consenso cada vez más aceptado, entre los teóricos del liderazgo, en sostener que el liderazgo se construye, siempre y cuando la persona quiera desarrollar actitudes de líder. Y aquí me gustaría detenerme: parece que la clave está en el deseo. Convertirse en una persona líder requiere tiempo y esfuerzo. Es un proceso. Comienza dentro de cada persona, quien analiza sus fortalezas y debilidades sin juzgarse, buscando un mayor conocimiento de sí mismo, piedra fundamental del líder efectivo. La grandeza no puede comprarse desde afuera. Debe cultivarse desde adentro.

Resulta interesante pensar el liderazgo como un proceso de construcción, porque entonces todos tendrían oportunidad de serlo, en la medida que deseen serlo. Si lo pensamos como un don que recibimos al nacer, más de uno podría decir: “Yo no recibí ese don, no sirvo para liderar”. Y, quizás, de esa forma, nos estaríamos privando de alguna acción de liderazgo de la que podríamos beneficiarnos todos, sea en una escuela, un club o una empresa.

Por supuesto, el líder no lidera en el vacío. Necesita de personas que confíen en su liderazgo. Entonces, es fundamental que genere un marco de confianza y respeto, pilares de la atracción que muchos llaman carisma, para lograr “seguidores”. El líder del tercer milenio debe saber que está expuesto a la mirada y a la crítica de sus “seguidores”. Debe saber que, al decidir liderar una situación, se erige naturalmente como modelo. Por eso es tan importante que sea coherente entre lo que dice y lo que hace. “Predicar con el ejemplo”, mucho más que hablar bien, se convierte en el aspecto fundamental para la consolidación o no de la relación de respeto y confianza entre el líder y los liderados.

Cuando nos referimos al proceso de convertirse en líder, nos referimos al fenómeno de “endoliderazgo” que, si se me permite, lo definiría con la expresión “el liderazgo empieza por casa”. Es decir, debemos comenzar por liderarnos a nosotros mismos para liderar a otros. Porque nadie puede poner límites a otro si primero no aprendió a ponérselos a sí mismo; como tampoco se puede pedir confianza, si primero no se la otorgó. En este caso, el líder debe “tirar la primera piedra” y, por supuesto, sin esconder la mano.

¿Qué tipo de liderazgo se sugiere ejercer, hoy en día, en las organizaciones? Cuando hablamos de organizaciones incluimos tanto organizaciones empresarias, asociaciones civiles, mutuales, cooperativas como fundaciones.

No vamos a hablar aquí de estilos de liderazgo ni del llamado liderazgo situacional. Pero sí creo conveniente destacar algunas habilidades que todo líder debe aprender y desarrollar, para ser efectivo:

  1. Saber escuchar.
  2. Dar participación a todos / as.
  3. Desarrollar empatía.
  4. Saber cuándo liderar y cuándo ser liderado.
  5. Asumir que, por encima de títulos doctorales y cargos jerárquicos, el líder es un ser humano, al igual que sus liderados.

El management del hemisferio derecho
A esta altura del artículo, usted puede apreciar que todos estos aspectos que consideramos imprescindibles para desarrollar un liderazgo efectivo, no provienen de la instrucción clásica. Se necesitan otros acercamientos al conocimiento, nuevos abordajes, herramientas que trasciendan la lógica y el análisis cuantitativo. Se necesita, asimismo, desplegar otros aspectos de nuestro cerebro que requieren también ser estimulados. Entonces, deberíamos aprender a conocer las potencialidades de nuestro hemisferio derecho. El hemisferio de la percepción, de la integración, de la intuición, del pensamiento holístico.

Con respecto a la intuición, a pesar de que hasta ahora se le había concedido escasa importancia en las Escuelas de Negocios, ésta se está convirtiendo en una de las herramientas de management más utilizadas en el mundo empresarial. Y no se trata de la intuición entendida como un concepto místico o esotérico, sino como algo que un gerente, un empresario, un profesional, un estudiante, puede aprender a desarrollar como una habilidad más para mejorar sus decisiones, aumentar de manera significativa su productividad y lograr, de este modo, obtener una mayor satisfacción personal y laboral.

Hay mucho más sobre Conducción Gerencial que podríamos desarrollar. Pero, dicen que para muestra basta un botón, ¿y usted, estimado/a lector/a, qué opina?