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En la senda del éxito

Las sucesivas generaciones de un modelo marcan la vigencia que tiene en los mercados mundiales.

Esta medida de éxito es aplicable al conocido todoterreno Mitsubishi Montero, cuya cuarta generación, con muchas novedades, llegó hace poco tiempo a nuestro país. Basta decir que la primera fue en 1982 y desde entonces se vendieron 2.500.000 unidades.

De la gama compuesta por el modelo corto de tres puertas y largo de cinco (con dos niveles de equipamiento), LA NACION probó esta versión mayor y con el máximo equipamiento.

Las fieras de a poco se domestican. Los primeros vehículos todoterreno como este Montero estaban diseñados y construidos con la vista puesta en el off-road.

Pero antes de llegar a los terrenos más difíciles hay que circular por carreteras, y más aún; es conocido el hecho de que la gran mayoría de los usuarios de vehículos todoterreno los usa la mayor parte del tiempo en asfalto y en ciudades. Por lo tanto, las sucesivas generaciones de los SUV han incrementado el confort de marcha, la facilidad de manejo y un equipamiento de alto nivel para satisfacer a todos los conductores.

Esta evolución es claramente perceptible en el nuevo Mitsubishi Montero, que muestra un equilibrio de las suspensiones con buen confort de marcha en el asfalto y un eficiente copiado del terreno en el off-road. Tanto en uno como en otro uso se nota aplomado y firme, algo que no es fácil con dimensiones grandes: 4900 mm de largo, 1875 de ancho y 1900 de altura.

Es notorio también el mejor comportamiento dinámico en ruta, producto de la incorporación de una considerable batería de equipos electrónicos de control y seguridad, además de otras características como la carrocería del tipo autoportante (que lo hace menos ruidoso y más cómodo para los ocupantes) y los esquemas de suspensión independientes, que también favorecen la circulación por circuitos con piedras y desniveles, del tipo trial.

Entre el equipo electrónico directamente ligado a la conducción sobre asfalto se destaca el sistema M-ASTC, un control activo de tracción y estabilidad que, en función de los valores que registran diversos sensores (posición del acelerador, movimiento del volante, balanceo del vehículo, etcétera), elimina situaciones de riesgo y pérdidas de control del vehículo.

Otra mejoría notoria de esta cuarta generación del Montero son los frenos. En las versiones precedentes se requerían muchos metros para detenerlo. Ahora, con un tacto de pedal mucho más firme y contundente, más discos ventilados de 17″ adelante y atrás, sistema antibloqueo ABS y distribución electrónica de frenado (EBD), la potencia de frenado es excelente para detener los 2300 kilogramos de peso en orden de marcha.

Estas mejoras para el asfalto no fueron en detrimento de las conocidas virtudes del Montero para el off-road, que se mantienen intactas. En la práctica, trepa y baja con gran soltura y seguridad, y se mueve con mucha comodidad en todo tipo de terreno, ya sea tierra, barro, arena o piedras.

Eso sí, en circuitos trabados la dirección, por la gran desmultiplicación, obliga a girar muchas vueltas el volante para ponerla en la dirección adecuada. De todas formas, es muy suave y confortable, por lo que aporta a la agilidad y comodidad de manejo en la ciudad.

En esta versión 5 puertas es excelente el ángulo de ataque de 36,6° para trepadas y bajadas abruptas, pero es más ceñido el de salida, debido al gran voladizo trasero (25°, mientras que en la versión corta de 3 puertas es de 34,8°), por eso se debe tener cuidado al salir de una pendiente para no golpear atrás. El ángulo ventral de 22,5° y el despeje (225 mm) son más que correctos, pero por la amplia distancia entre ejes conviene ser precavido para que no quede colgado en la cima de algún médano u otro tipo de desnivel.

Ese mayor voladizo se explica con el agregado de una tercera fila rebatible de dos asientos, que al plegarse queda debajo del piso del baúl. Así, el nuevo Montero tiene una capacidad máxima de siete plazas, que lo pone a tono con las nuevas tendencias entre los vehículos todoterreno.

Control total
El nuevo Mitsubishi Montero está equipado con el motor turbodiesel de inyección directa DI-D, con sistema de alta presión por common-rail que, con 4 cilindros y 3200 cc, doble árbol de levas a la cabeza y 16 válvulas, entrega una potencia máxima de 165 CV a 3500 rpm y un par motor de 38,9 kgm a 2000 vueltas. Este propulsor tiene un consumo acorde con sus características, pero es un tanto ruidoso, en especial a alto régimen. Lo mejor, el gran torque a bajo régimen, que es fundamental para superar los terrenos más ásperos.

La versión probada estaba equipada con la moderna caja de velocidades automática Invecs II de 5 marchas que es rápida y muy cómoda, por la aceleración y las recuperaciones que ofrece. En general y en el off-road en particular hay que dosificar con cuidado el acelerador para evitar movimientos bruscos en las trepadas y aceleradas una vez vencida cierta inercia lógica por el peso y la propia operación de la caja automática. De más está decir que este tipo de transmisión favorece el manejo en todo tipo de terreno.

Para el off-road este Montero cuenta con el sistema Super Select 4WD II que, mediante una palanca, permite seleccionar los modos de tracción, desde el 2WD de tracción en las ruedas posteriores para circular por el asfalto hasta el 4LLc de baja y con diferencial central bloqueado para máxima tracción y capacidad de retención para circular por el barro más pesado y la nieve más profunda. En medio quedan los modos de 4H alta, con acoplamiento viscoso que distribuye en forma automática la potencia entre ambos ejes en caso de patinar alguna de las ruedas, y el modo 4H, con bloqueo central. El modo conectado se indica al conductor con una silueta del vehículo en el display del tablero. Se trata de un sistema muy eficiente y capaz de enfrentar los peores terrenos con la mayor confianza.

Máxima comodidad
El nuevo diseño exterior busca líneas más modernas, pero deja intacto el estilo clásico del Montero. Para valorar, la nueva ubicación de la rueda de auxilio, ahora en el centro del portón trasero y mucho más baja, lo que favorece la visibilidad posterior (bastante limitada antes).

En el interior, la calidad de los materiales y el equipamiento es premium. Muy cómoda la posición de manejo, amplio y modular el habitáculo, y un amplio abanico de información en la pantalla multifunción central (RV Meter) que incluye barómetro, altímetro, consumo, autonomía y muchas otras funciones.

Por si fuese poco, esta versión 5 puertas automática incluye con exclusividad un sistema de audio Rockford de 12 parlantes y amplificador de 860 vatios, además de un completo paquete eléctrico y butacas de cuero con regulaciones eléctricas y calefaccionadas. Todo como en los sedanes más lujosos.

En pocas palabras, una nueva generación, más moderna y equipada, de uno de los todoterreno más prestigiosos de los mercados mundiales.

Mitsubishi Montero

Motor: turbodiesel

Cilindros: 4 en línea

Cilindrada (cc): 3200

Válvulas por cilindro: 4

Potencia (CV/rpm): 165/3500

Par motor (kgm/rpm): 38,9/2000

Alimentación: iny. directa common-rail

Caja: automática de 5 vel.

Performance

Velocidad máxima: 176 km/h

Aceleración 0-100 km/h (D): 12,82 seg.

Aceleración 80-120 km/h (D): 10,65 seg.

Consumo c/100 km / Litros / Pesos

En ciudad: 11,5 / 22,20

En ruta a 90 km/h: 8 / 15,45

Capac. del tanque: 88 / 169,75

Autonomía (con un tanque)

En ciudad: 765 km

En ruta: 1100 km

Otros datos

Precio: 72.500 dólares

Garantía: 3 años o 100.000 km


Fuente: La Nación

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