Inicio Empresas y Negocios Industriales advierten que la revaluación es mucho peor que la devaluación

Industriales advierten que la revaluación es mucho peor que la devaluación

El economista Aldo Ferrer enfatizó que “el país le queda grande al campo como único sector sustentador de la Argentina”, al hacer una cerrada defensa de la industria nacional con la que coincidió el vicepresidente de la UIA, José De Mendiguren, quien destacó que el país salió de la crisis de 2001 al dar por tierra con el modelo agroexportador y “sincerar dos variables de la economía: un tipo de cambio competitivo y baja inflación”, dado que “la revaluación es mucho peor que la devaluación”.

Ferrer y De Mendiguren se refirieron de este modo al participar de la “Mesa de la Memoria”, en el marco de la cuarta Convención de la Industria Textil de Indumentaria y Diseño Argentino organizada por la Fundación Pro Tejer en la Ciudad de Buenos Aires, de la que también formaron parte el secretario de la Asociación Obrera Textil, Jorge Lobais, y el historial Felipe Pigna.

Si bien Ferrer destacó que “es importante producir productos agropecuarios”, también consideró que “el país le queda grande al campo como único sector sustentador de la Argentina”, al hacer referencia al conflicto que enfrentó al Gobierno con ese sector productivo cuando se quiso imponer un sistema de retenciones móviles a las exportaciones de granos para fomentar la diversificación y la aplicación de mayor valor agregado a las materias primas.

“La discusión sobre las retenciones se planteó en función de la distribución de la renta, cuando lo que está en juego es la estructura productiva para darle rentabilidad al conjunto de las actividades de bienes transables”, enfatizó el economista ante unos 1200 empresarios y dirigentes presentes en la convención.

Al respecto, Ferrer destacó que “el protagonismo que ha tenido el Congreso en el debate económico es fundamental”, dado que se deben “fortalecer las instituciones de la democracia, fortalecer la participación de la sociedad civil”.

“Nos dimos el lujo de estar peleando por cuatro meses por el tema del campo y la economía sigue firme. El escenario internacional es también favorable y positivo. Si no hacemos las cosas bien, realmente no le podemos echar la culpa a nadie”, arremetió.

Es que, según el economista, “tenemos las mejores oportunidades para resolver con éxito los dilemas” y “hay margen para que estas tendencias se mantengan, sin generar desequilibrios dramáticos en el corto plazo”.

En este camino, indicó que se debe “aumenta el valor de las tasas de interés y atraer capital extranjero”, y que con el mismo objetivo se debe mantener la “solvencia fiscal para que no queden dudas que el país se ha recuperado” y se debe sostener un “tipo de cambio de equilibrio”, que significa una “paridad que oriente el gasto hacia adentro, que favorezca la diversificación de las exportaciones con alto valor agregado y que desaliente la entrada de capitales especulativos para que el que invierte tenga certezas”.

También señaló que se deben aplicar “reformas en el sector financiero para canalizar el ahorro a la inversión”, lo que también requiere de “bajar la tasa de inflación a niveles adecuados”.

En este último punto, Ferrer aclaró que en el país se está “confundiendo el instituto que mide los precios con la inflación”, dado que “no está descontrolada la inflación” y la actual “no es la situación del pasado”.

No obstante, reiteró que una “consecuencia del aumento de precios es la fuerte apreciación de la moneda y que se achica la rentabilidad”.

En este punto coincidió De Mendiguren quien enfatizó que “el tipo de cambio competitivo ha sido clave para sacar a la Argentina” de la crisis “para permitir estabilidad fiscal y mantener reservas”.

“La revaluación es mucho peor que la devaluación”, disparó el dirigente textil y estalló en aplausos el auditorio.

Tras recordar las nefastas recetas que los distintos modelos económicos propusieron en la Argentina, De Mendiguren destacó que “lo mas importante que se hizo en 2002 fue evitar la entrega de la Argentina” y apostar a la industrialización del país.

“Salimos de la crisis creyendo en nuestros propios recursos, con los peores pronósticos internos y externos porque nadie creía en nosotros. Salimos con propuestas de terminar para siempre con la idea de que la Argentina sea un país subdesarrollado. Con los recursos liberados, pero sin magias”, aseguró el empresario.

En igual sentido, instó a los presentes a “comprometerse en esta lucha” porque “no hay que volver a escuchar las mismas recetas de siempre”.

“El modelo fue sincerar dos variables de la economía, un tipo de cambio competitivo, mercado, baja inflación y esto permitió que la Argentina saliera”, porque “un Estado sólido no se endeuda, tiene libertad”, explicó De Mendiguren.

Al respecto, opinó que “tenemos fuerza como sectores de la producción cuando el país produce, porque cuando el país se endeuda los que llevan la pelota es el sector financiero”

El vicepresidente de la UIA también apuntó contra el campo, conflicto que enfrentó a ese sector con al Gobierno “no solamente desde lo ideológico” sino desde la discusión “de intereses”.

“El interés de fondo es por dónde se agrega el valor, comprender esto nos ayuda a estar alertas de quién es el socio del modelo nacional. La lucha por el desarrollo y el crecimiento afecta intereses, por eso es clave conocer con quién nos enfrentamos y entender la importancia de la unidad”, evaluó el dirigente.

También advirtió que “quienes tienen que imponer ideas lo hacen a través de las crisis”, y que proponen las recetas de “retraso cambiario, suba de tasas, subsidio de importación” para traer “una estabilidad aparente que permite ganar elecciones, pero que después genera una nueva crisis”.

De este ejercicio de la memoria participó también el secretario de la Asociación Obrera Textil, Jorge Lobais, quien cuestionó a quienes “siguen con el canto de que la importación es necesaria para acomodar los mercados, que seamos competitivos y seamos creativos”.

No obstante, Lobais alertó que “no debemos olvidar las consecuencias pasadas”, haciendo un “frente común entre industriales, trabajadores y economistas”.

“No hagamos morir otra vez a la industria. Volvieron a resurgir todos aquellos que vinieron con grandes recetas. Busquemos trabajo para los nuestros y después miraremos los grandes acuerdos comerciales”, reclamó el gremialista.

También el historiador Felipe Pigna reclamó “defender la industria” porque “fue fundamental desde las propuestas que hiciera el primer economista argentino Manuel Belgrano”.

“Todas las naciones cultas se esmeran en proteger sus materias primas, dijo Manuel Belgrano, pero no se lo escuchó y se eligió el modelo agroexportador”, criticó Pigna.

Y agregó que “nos tiene que preocupar que a la industria le vaya bien porque cuando le fue mal pasaron cosas horrorosas en el país”.

Antes de comenzar la exposición de la “Mesa de la Memoria”, el vicepresidente de Pro Tejer, Carlos Difonti, contó su experiencia al comprar la Algodonera Flandria, que es hoy un ícono de la cadena productiva textil y que se convirtió en un polo industrial en la localidad bonaerense de San Martín, que da trabajo a más de mil personas y en donde se emplaza el primer museo textil de la Argentina.

En su presentación, Difonti enfatizó que “el modo de cambiar nuestras industrias es involucrándonos” y destacó que hoy “tenemos un Gobierno que privilegia al sector, un secretario de Industria (Fernando Fraguío) que está abierto a escucharnos y la Aduana (a cargo de Silvina Tirabassi) que está esperando que le planteemos nuestros problemas”, situación que en otras décadas no se daba.

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