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La clase media dice cuánto necesita para vivir y se prepara para más aumentos

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El tiempo de descuento para los ajustes de tarifas se estrecha y la preocupación por cómo llegar a fin de mes es cada vez más profunda en la clase media.

Pasadas las elecciones, ese día que se había convertido en una bisagra entre el antes y el después del país, aquellos sectores que postergaron sus aumentos durante mucho tiempo le dieron vía libre bajo el argumento de que es necesario recomponer los precios.

De esta manera, aún con una economía que se desacelera y el consumo que pende de un hilo, las correcciones que se vienen abarcan desde los servicios públicos -el gas, por ejemplo- hasta los privados, como colegios y prepagas, dos eslabones fundamentales de la cadena de gastos del sector.

Los gastos actuales
Aunque la política de precios sigue en manos del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, los costos actuales de la canasta de la clase media son difíciles de enfrentar.

De acuerdo a los datos elaborados en exclusiva por Ecolatina para iProfesional.com, el gasto mensual promedio de una familia tipo es de $8.800. El mismo incluye desde alimentos e indumentaria hasta atención médica, educación y entretenimientos.

Teniendo en cuenta que en el mismo período de 2008 una familia tipo necesitaba $7.537 mensuales para satisfacer sus necesidades, el incremento del costo de vida en este segmento fue cercano al 17 por ciento.

Una tendencia imparable
De acuerdo a los datos de la consultora, lo notable es que desde noviembre, que es el momento en que la crisis internacional hizo pie en el país y cuando el consumo en el mercado local comenzó a lesionarse, los gastos igual siguieron en ascenso, sumando en ese período más de $700 adicionales a la canasta.

Los expertos alertan que esta tendencia, lejos de enfriarse, se mantendrá, considerando el amplio abanico de bienes y servicios que ya comenzaron a sufrir ajustes desde el primer día de julio.

En Ecolatina esperan que el golpe al bolsillo en la clase media continúe, ya que las subas que ya se produjeron -y aquellas que están por venir- se dan justamente en rubros de gran impacto en este segmento.

En efecto, los ajustes en las cuotas de los colegios privados (que llegarán al 36%), del seguro automotor (20%) y de las prepagas (12%) son sólo la punta del iceberg.

El gas y su efecto rebote
Un caso aparte merece el tema del gas. A partir del “tarifazo”, la Defensoría del Pueblo está recibiendo más de 100 quejas diarias por parte de los usuarios.

“Las subas para los consumos básicos podrá llegar hasta 30%, pero quienes se pasen del mínimo tendrán que enfrentar incrementos mucho mayores, que oscilan entre el 300 y 700%. Esto golpeará aún más en los sectores medios”, enfatizó Jorge Todesca, titular de la consultora Finsoport.

Paralelamente, Néstor Pirosanto, administrador de consorcios y ex presidente de la Cámara de la Propiedad Horizontal, alertó que las expensas sufrirán ajustes que pueden llegar hasta 250%.

“Las expensas son estacionales y en este momento, en aquellos edificios que tienen servicios centrales, sentirán con más fuerza la suba del gas”, comentó.

Otros aspectos que tendrán que tener en cuenta los propietarios e inquilinos de departamentos son, por un lado, el inminente aumento para los encargados de edificios, (hasta el momento se maneja un porcentaje o una suba de $180) y, por otro, las cuestiones adicionales como los gastos en seguridad, que también se podrán disparar a partir de las paritarias.

La salud, en la mira
Si bien algunos ajustes, como el de las prepagas, fueron suspendidos por Moreno poco antes de las elecciones, los expertos alertan que ahora podrían dispararse. En esto colaboró la gripe A, que generó más trabajo al sector y una mayor presión para regularizar salarios.

En el área de la salud se suma otro problema, especialmente con las 500 farmacias de Capital Federal y Gran Buenos Aires, que amenazan con suspender los descuentos que otorgan a las obras sociales y empresas de medicina prepaga.

El centro del problema radica justamente en el porcentaje del descuento que se aplica sobre la compra de medicamentos, que hoy promedia el 40%, en tanto que el 60% restante lo abona el comprador. Según afirman desde el sector farmacéutico, esa bonificación del 40% debería correr por cuenta de las obras sociales y prepagas. Sin embargo, la realidad indica otra cosa.

Lo cierto es que si no llegan a un acuerdo, el costo de los remedios se podría encarecer significativamente para una parte de la población.

El impacto en los alimentos
Si bien los aumentos de estos servicios golpean con más fuerza a la clase media, los expertos reconocen que también el rubro alimentos se sigue moviendo con precios ascendentes.

Para Todesca, en junio los incrementos llegaron a 1%, mientras que para el INDEC fueron de 0,2%.

En este rubro, donde la desaceleración del consumo parecería ser un argumento suficiente que justifique un freno en el alza de precios, ocurrió algo llamativo: apenas una semana después de las elecciones, Moreno dio luz verde a compañías de alimentos, bebidas, artículos de tocador y limpieza a realizar ajustes de entre 2 y 9 por ciento.

Los incrementos también fueron autorizados para marcas como Aguas Danone, Colgate Palmolive, Procenex y el laboratorio Gador, que se suman así a CBSé, Kraft Foods, Molinos, La Serenísima, Celusal, Clorox, Silsa y Quilmes.

Ante este escenario, algunos especialistas alertan que las previsiones de inflación pueden dispararse.

Es el caso de Econviews, donde estiman que estos incrementos sumarán algunos puntos en el cálculo anual del índice de precios, que se ubicará, según sus estimaciones, en un 17% -por encima del 14 a 15% promedio que prevén las demás consultoras-, acorde al promedio de las subas salariales “que ponen un piso a la inflación”.

El por qué de las subas
De acuerdo a los expertos, la inflación sigue siendo un problema especialmente para la clase media, pero ahora provocada por otras variables.

Para Buenos Aires City, un centro de investigaciones de la Facultad de Económicas de la UBA que dirige la ex directora de precios del INDEC, Graciela Bevacqua, los factores que inciden sobre la tasa de inflación al alza son:

* La tasa de devaluación esperada
* Las alzas de tarifas pendientes
* Las paritarias salariales
* Los aumentos de los haberes jubilatorios
* La inflación pre-electoral reprimida
* La inercia característica del propio proceso inflacionario

Según Camilo Tiscornia, director de Castiglione, Tiscornia & Asociados, de acuerdo al análisis de los últimos años fueron cambiando los factores que la impulsan.

“Hasta la primera mitad de 2008 tuvo que ver con los precios internacionales de los commodities que se dispararon y con el crecimiento de la economía local, que estaba cerca del techo de lo que se puede producir. Esta situación generó aumentó de costos y de mano de obra”, comentó.

“Ahora, con los menores precios de las materias primas y la recesión, la inflación tendría que ceder. Sin embargo, el factor salarial sigue empujando porque se busca recomponer el poder adquisitivo, algo que hoy es difícil por el riesgo del desempleo y porque, al mismo tiempo, conduce a una mayor inflación en sectores con mucha mano de obra, como prepagas y colegios”, explicó Tiscornia.


Fuente: InfoBAE

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