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Latigazo cervical en accidentes de tránsito

Si tuvo un accidente y le duele cuello, puede tener un Latigazo Cervical. Las secuelas de las colisiones leves, aparecen con el tiempo. Dolores propios de una lesión de los tejidos blandos del cuello a raíz de un movimiento súbito de la cabeza. Además de los accidentes automovilísticos, el latigazo cervical puede ser causado por lesiones por la práctica de deportes, al igual que por sacudidas o golpes.


Entre las dolencias más comunes puede mencionarse el latigazo cervical,  movimiento exagerado de flexión y extensión, producto de un impacto frontal o posterior, es el clásico “ir y venir” del cuello, que determinará la presencia de la lesión. En la mayoría de los casos, pueden pasar varias horas, antes que empecemos a manifestar sintomatología.

Todas las situaciones que expongan a nuestra columna cervical a un movimiento exagerado pueden desencadenar trastornos a nivel cervical. Suelen dejar secuelas que quizá en un primer momento pasen inadvertidas pero que, pasado unos días, comienzan a desarrollar trastornos diversos.

Debido al exagerado movimiento de la columna cervical, se puedan producir pequeños desplazamientos de las vértebras, conocido en quiropráctica como subluxación vertebral. Ello podrá ocasionar, por la cercanía de las estructuras, una compresión del sistema nervioso, y es entonces cuando el verdadero problema podría comenzar a manifestarse.

Un sistema nervioso comprimido generará impotencia funcional y así es que comenzaremos a padecer sintomatológicamente varias cuestiones como irradiación de las molestias hacia los miembros superiores (como hormigueo, quemazón, que suele llegar a las manos) debido a la compresión radicular y su posterior irradiación.

También se puede perder la fuerza de prensión y en líneas generales disminuir la movilidad natural de todo el brazo, hasta se podrán presentar grados diversos de dolores de cabeza, con aumento de la sintomatología lentamente, como pesadez de vista, fotofobia, etc., zumbidos en los oídos, todo esto acompañado de una sensación desagradable de descompostura, más aún cuando se manifiestan todos los síntomas junto con un mareo.

El uso de un collar cervical cambiará este cuadro, muy por el contrario, su uso determinará en el tiempo un agravamiento de la situación ya que a la compresión radicular presente se le sumará la marcada hipotonía muscular producto de la inmovilidad cervical generada por el collar, y entonces tendremos más problemas.
Para cambiar todo este cuadro sintomatológico también debe contemplar el cambio en la biomecánica articular para lograr de esta manera ser efectivos de manera permanente en la disminución y posterior ausencia de secuelas.

Es así que la quiropráctica puede ayudar, al buscar la subluxación vertebral y detectarla, a brindar el ajuste específico determinando la liberación del atrapamiento neuronal y así sí lograr que el cuerpo comience su proceso natural de recuperación.

Cuando comenzamos a sentir este alivio, es porque las direcciones de los músculos, ligamentos, tendones empiezan a manifestarse y así si poder ser efectivos con la estrategia. Es que si únicamente nos enfocamos en el dolor deberemos entender que el mismo es producto del trauma en sí, pero que viene asociado con cambios en la estructura de la columna y que los mismos también deben cambiar para poder sentirse mejor.

Los ejercicios indicados de manera muy pronta deben ser cuidadosos para no generar una mayor inflamación de la zona, pero sí la movilidad debe ser efectuada indefectiblemente para así disminuir la pérdida natural de desplazamiento cervical, disminuir las retracciones musculares