Inicio Empresas y Negocios Lejos de la rutina, cerca de la naturaleza

Lejos de la rutina, cerca de la naturaleza

Desde acampar en una cumbre de la cordillera de los Andes hasta surcar las aguas del Río de la Plata. Después de la crisis, las actividades fuera de la oficina expandieron sus horizontes y siguen creciendo. Buscan ser cada vez más innovadoras y desafiantes, pero mantienen el objetivo de siempre: lograr que los empleados vivan una experiencia distinta en escenarios muy alejados de la habitual oficina.

Uno de estos escenarios fue el dique Los Reyunos, en San Rafael. Allí, la productora de eventos alternativos b.on Comunicación organizó para Microsoft una actividad de cuatro días, en los que la naturaleza cobró protagonismo. Según explica Rafael Zaccai, fundador de la agencia, “los invitamos a una experiencia off line: sin celular, sin computadora, sin conexión”. ¿El objetivo? Generar un momento de fuga y distensión que les permita crear nuevas ideas.

Los agasajados fueron doce profesionales de tecnología que vivieron tres días en una cabaña aislada, al borde del dique. “Al principio les costó un poco adaptarse -explica Zaccai-, pero después rompieron sus estructuras y se conectaron con la naturaleza.” Así, entre otras actividades relacionadas con los deportes extremos, los invitados se calzaron la malla y se atrevieron a hacer wakeboard.

Para Zaccai, “cuando dos personas se encuentran en un espacio al aire libre, cambiándose el traje de neoprene, se acortan todas las distancias”. Y ésta es una de las principales ventajas de las actividades outdoors: “Generan lazos muy fuertes entre los participantes, su relación ya no se limita a un mero intercambio de tarjetas”.

Pero las empresas no sólo recurren a estas actividades para acercarse a proveedores y clientes de manera innovadora. También las utilizan para favorecer la integración y comunicación entre los empleados. Con este objetivo, desde hace cinco años Match-Race Sailing Events organiza regatas corporativas.

“Para que la embarcación avance es necesario trabajar en equipo. Sin estrellas ni brillo de individualidades”, explica Karina Sandor, socia directora de la empresa dedicada a los eventos náuticos. En estas jornadas, los participantes pasan horas navegando y, para llegar a buen puerto, deben integrarse, estar motivados, tener buena comunicación y designar a un líder que esté atento a los cambios.

Estos principios básicos suscitan un paralelismo directo entre la navegación y el funcionamiento de una compañía. Por eso, muchas organizaciones recurren a las olas para descubrir problemas que no siempre son visibles en el ámbito cotidiano de trabajo.

“Cuando realizamos jornadas de team building, observamos el funcionamiento del equipo en el agua. En general, esta experiencia se presenta como un detonante para saber cuál es el problema del equipo”, aclara Sandor. Una vez que están en tierra, los navegantes reciben una devolución y trabajan con especialistas para identificar sus debilidades y áreas para mejorar.

“Asistí a muchos cursos y conferencias donde explicaban cosas que, al final, aprendí en estos cuatro días.” Este tiempo duró una expedición en la Patagonia. La que habla es Flavia Ortiz, una abogada de 31 años que cuenta las ventajas del aprendizaje vivencial.

La expedición se realizó en el marco del programa Explora Tu Líder, que organizan la Universidad de Palermo y la Fundación Explora para alumnos del MBA. Tiene el objetivo de desarrollar competencias gerenciales a través de vivencias intensas en un entorno natural.

Difícil recorrido
Cerca de Villa La Angostura, los participantes debieron remar en un kayak durante una hora, armar el campamento y hacer cumbre en el cerro Dormilón, después de cuatro horas de ascenso. Luego de desandar este largo trayecto, participaron de un fogón de cierre, con ejercicios y juegos para reflexionar.

Pero más allá del desafío deportivo, la experiencia apuntó a profundizar el trabajo en equipo y el liderazgo de los participantes. “Para poder ascender, debieron aprender a resolver imprevistos, escuchar al otro, manejar recursos y materiales, y planificar”, explica Graciela Garone, profesora de Recursos Humanos y Capacitación de Desarrollo del MBA, que estuvo a cargo de este workshop tan especial.

Según la profesora, la premisa de esta actividad es que el aprendizaje basado en una vivencia íntima es mucho más fuerte. El testimonio de Flavia Ortiz parece darle la razón: “Me volví más reflexiva y más permeable a los cambios. Incorporé por completo la analogía entre liderar un ascenso y coordinar un equipo en una empresa”.

Al ritmo de la música
Las actividades que propone la consultora Axya Argentina también están basadas en el aprendizaje vivencial. Una de ellas es el círculo de percusión: una dinámica en la que de 10 a 600 participantes deben crear un ritmo armónico con tambores y otros instrumentos de percusión. Y todos tienen que cooperar para conseguir el éxito.

“Consideramos la música como metáfora y analogía del funcionamiento de las organizaciones actuales”, explica Martín Pastorino, socio director de Axya. Por eso, implementaron esta actividad musical: permite desarrollar la concentración, el trabajo en equipo, la comunicación, la creatividad y el liderazgo.

Por qué planear una salida a un entorno natural
A continuación, las principales situaciones por las que las empresas solicitan actividades puertas afuera:

Integración. Para que aquellas personas que sólo se conocen a través del e-mail o que pertenecen a diferentes áreas compartan un espacio nuevo e interactúen en otro contexto.

Team building. Con objeto de fortalecer algunos puntos específicos de un equipo o descubrir cuál es el problema de un área.

Fidelización. Con el fin de agasajar a los empleados, proveedores y clientes con una actividad de mucho impacto.

Encuentros. Para festejos internos de la empresa.


Fuente: La Nación

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