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Los grandes interrogantes

Los recientes anuncios de posibles suspensiones de empleados y la promesa no garantizada de algunos empresarios de hacer el mejor esfuerzo para evitar despidos no dejan lugar a dudas de que la Argentina no queda fuera del mundo ante la debacle económica.

En los últimos días se anunciaron marchas y contramarchas sobre cesantías en compañías de diversos sectores, lo que señala que el impacto no se siente solamente en el área financiera.

Según cifras de la Organización Mundial de Trabajo (OIT), se estima que en dos años más el mundo se enfrentará a un campo minado de 20 millones de puestos perdidos. Analistas argentinos ya han hecho saber que será imposible mantener las cifras de desempleo locales, que, según los últimos datos oficiales, están en un 8% en total y que en algunas provincias venía mostrando una baja. El enfriamiento de la economía mundial, la caída de precios internacionales de commodities , la menor entrada de divisas en nuestro país, la falta de crédito y el impacto en el consumo serán parte del escenario de los próximos meses, junto con la caída del empleo o, al menos, la interrupción en la creación de nuevos puestos.

¿Cómo será el escenario laboral local dentro de 10 meses? “Hay que manejar las expectativas y evitar caer en la profecía autocumplida”, advierte Claudio Fernaud, vicepresidente regional para América latina de la consultora Stanton Chase International, que fue mencionado por la revista Business Week entre los 50 consultores más influyentes del mundo.

“Estamos tan acostumbrados a la crisis que hasta desarrollamos una cierta felicidad natural ante el escenario de crisis profunda. Pero hasta los economistas más pesimistas no hablan de caída del producto bruto, sino de amesetamiento de la demanda; es decir, de caída de demanda de nicho, pero no de producción nacional negativa”, explica Fernaud.

La caída del crecimiento anual del 8% (como viene sucediendo en los últimos cinco años) a un 3% no debería generar alarma, según Fernaud. “Aunque parezca que estamos parados, nos estamos moviendo”, explica.

Acepta que se sentirá un impacto por la pérdida de volumen de crecimiento. “Hasta abril o mayo del año próximo tal vez haya un exceso de pesimismo, pero después aceptaremos la nueva realidad, que nos movemos más lentamente, y se recuperará el optimismo”, opina Fernaud.
Repercusiones actuales

La demanda de ejecutivos ya se vio afectada. Según el Indice de Demanda Ejecutiva (IDE) de PortalRH, conformado por 52 consultoras de Recursos Humanos, se registró un descenso del 17,2% en septiembre respecto de agosto. En el caso de la medición interanual, el índice registra una disminución del 4,4 por ciento.

“La Argentina tenía un problema antes de la crisis internacional: que la inflación supera los aumentos de sueldos”, advierte Ricardo Bäcker, managing director de Korn/Ferry International Argentina. Y agrega: “Se vive el clima de que se acabaron las vacas gordas. Hay una sensación general de cautela que repercute en la disminución de gastos, y eso genera recesión”.

Matías Ghidini, gerente comercial y operativo de la consultora de Recursos Humanos Ghidini Rodil, aclara que la recesión en países desarrollados va a repercutir en aquellas filiales argentinas que responden a headquarters en el extranjero. “Seguramente reciban lineamientos para moderar sus inversiones, y en consecuencia, es muy difícil imaginar la creación de nuevos puestos de trabajo en nuestro país”, explica.

El impacto sobre las compañías locales dependerá de cuán globalizado esté su negocio, “pero lo más lógico es pensar en un parate en la generación de nuevos puestos de trabajos”, añade Ghidini. Sin embargo, hay una nota positiva: “La cintura local, producto de la experiencia pasada en este tipo de crisis, permite imaginar mayor flexibilidad como para adecuarse a un entorno de empleo más informal”, destaca.

Comunicación
El sector financiero es el primero afectado por la crisis global. La situación vidriosa del empleo se nubló aún más la última semana cuando se anunció la desaparición de las AFJP, que emplean a más de 10.000 trabajadores. Se rumoreó que sólo la mitad de ellos se incorporaría a la Anses, pero no hay confirmaciones.

Aun si no se tuviera en cuenta la eliminación de las AFJP, en los últimos 60 días el sector ya había dejado de tomar gente. “Se esperan ajustes de dotación y restricción en las estructuras de las empresas. No pasará nada dramático, pero se ve una tendencia”, agrega Fernaud.

Otra industria afectada será la metalmecánica, que tiene negocios con Brasil, y acusará el impacto de la devaluación del real y la caída de demanda de productos argentinos. “La expectativa del Gobierno y lo esperable es que los empresarios no tomen decisiones emocionales porque impactarían en la estructura de demanda de otros productos del mercado”, explica Fernaud.

“En cuanto a las posiciones, seguramente se verán impactados aquellas que tienen relación directa con el nivel de actividad, que se desprende de la demanda del mercado, los operarios, la mano de obra, la fuerza de ventas, pues son los que a priori son más sencillos de desactivar; esto siempre y cuando el Gobierno, directa o indirectamente, no intervenga con alguna medida”, dice Ghidini.

De acuerdo con el consultor, en plan de ahorro, las empresas empezarán a cuestionar y frenar inversiones variables y aún no comprometidas como por presupuestos de Marketing aún no utilizados o proyectos de inversión no iniciados. “Creo que aún es prematuro pensar en recortes que impliquen levantar programas ya lanzados”, opina Ghidini.

Algunas empresas ya desempolvaron planes de comunicación frente a crisis y otras de manera informal tratan de tranquilizar a su gente. “En relación con la mejor gente, lo que uno siempre trata es de retener a la más crítica para la empresa; pero, por otro lado, a todos hay que informarles sobre lo que pasará y evitar los rumores”, dice Bäcker.

Por ejemplo, uno de los sectores que más rumores sufrió fue el bancario. Consultado sobre el anuncio de cesantías, una fuente que pertenece a un banco de primera linea aclaró que en los últimos tres meses alrededor de 200 personas se acogieron a retiros voluntarios. “En los últimos cuatro años sumamos 2700 personas y 46 sucursales. Fruto de ese proceso de expansión, el banco analiza cuáles son las áreas o estructuras donde tuvimos crecimiento redundante”, aclaró. Agregó que al inicio de la crisis se notó un aumento en la inquietud de la gente y que a partir de esa situación se pusieron en marcha reuniones y charlas con jefes directos, responsables de explicar el panorama futuro. “En este momento -aseguró- la gente está más tranquila.”

Más capacitación
Las situaciones de crisis laboral subrayan la importancia de la formación continua para los profesionales. Si bien capacitarse no es una acción que se emprenda de un momento a otro, cada vez más los profesionales entienden que el desarrollo y la empleabilidad son su responsabilidad.

“Los momentos de baja actividad pueden ser oportunos para aportar a la capacitación profesional, en el nivel personal o corporativo. Pensando que en un futuro, cercano o no, las condiciones mejorarán y lo aprendido podrá ser capitalizado en un entorno más favorable”, explica Matías Ghidini, de Ghidini Rodil.

Por su parte, Ricardo Bäcker, Korn/Ferry International Argentina, agrega: “Hay que tener claro que es posible salir al mercado en cualquier momento, ya sea porque conviene cambiar o porque es necesario hacerlo”.


Fuente: La Nación

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