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Prevén un sombrío panorama para los bancos en el 2009

Prevén un sombrío panorama para los bancos en el 2009. Esta conclusión, surge entre otras, del 5to. Seminario sobre “Perspectivas del crédito soberano, del sistema financiero y de las empresas”, organizado por Moody´s Latin America.

Los puntos más salientes de la presentación realizada por Andrea Manavella, Vice President y Analista Senior del Sector Bancario de la calificadora son los siguientes:

* El crédito doméstico total de Argentina en términos de PBI viene desacelerándose en forma continuada desde el 2002, a contramano de lo que ocurre en Chile y Brasil, países en los cuales las participaciones son muy superiores que en nuestro país.

* Entre 2004 y la actualidad, el crédito se expandió un 95%, reflejando un incremento del 199.8% en la cartera del sector privado y una baja del 43.6% en los préstamos al sector público.

* El crecimiento de los depósitos permitió a los bancos mantener su liquidez, pese a la notable evolución de los préstamos.

* Si bien existe una máxima en el mundillo de los bancos según la cual “los malos créditos se dan en las buenas épocas”, el crecimiento de las colocaciones aún no se refleja en un elevado endeudamiento de las familias ni de las empresas, pues se partió de una base muy baja.

* Hoy la Argentina presenta niveles sustancialmente menores a los de otros países de la región, lo que le da un potencial muy importante para seguir creciendo.

* La cartera irregular de los bancos locales es inusualmente baja, aunque se espera un mayor deterioro, en particular en los segmentos más bajos y con la clientela abierta, es decir la no vinculada a las entidades a través de cuentas sueldo, por ejemplo.

El “estress de liquidez” actual
Argentina sufre su tercer “stress de liquidez” en poco más de un año, pero aún no se puede hablar de corrida bancaria.

La situación actual es diferente a las anteriores, ya que durante la crisis de las subprime, fueron los inversores institucionales los que retiraron los depósitos del país, en tanto que en el conflicto con el campo fueron los depósitos minoristas los que se fugaron, con alguna compensación de parte de los institucionales.

Hoy es básicamente una salida de fondos minoristas con alguna salida de institucionales. Ante esta nueva situación, el Banco Central está operando como prestamista de última instancia, con un amplio menú de opciones para que las entidades se puedan hacer de liquidez.

Desde el punto de vista de las entidades, nadie quiere tomar estas líneas, ya que el “costo reputacional” puede ser muy significativo.

La forma más gráfica de analizar el actual stress financiero es la tasa de interés que se abona por depósitos mayoristas, la Badlar. Los niveles actuales son los más altos de las tres crisis.

Los bancos convalidan estas elevadísimas tasas de interés en su propósito de mantener una liquidez razonable y evitar tener que pugnar por fondos más adelante. El correlato de esta situación es que los bancos sólo financian a sus clientes y algo de préstamos para consumo, aunque a tasas del orden del 50 por ciento.

En el esquema actual, los bancos enfrentan un menor fondeo compensado con mayores márgenes de intermediación.

Los resultados son aún buenos
Pasando a los resultados de los bancos, el primer trimestre del 2008 fue excepcional, en tanto que los dos siguientes fueron buenos y todo hace suponer que el último cuarto del año no será bueno.

En lo que va del año es llamativa la estructura de ingresos financieros de los bancos, pues los correspondientes a intereses representan la mitad del total. También son significativos los resultados por tenencias de títulos públicos y el ajuste por inflación.

Pero a partir de la debacle de las cotizaciones de los bonos argentinos, los bancos ya están registrando pérdidas en este rubro, pese a los ajustes reglamentarios impulsados por el BCRA.

En cuanto a la eficiencia, a lo largo del 2008 se observa cierto amesetamiento de la cobertura de gastos mediante comisiones, que sigue siendo alto.

Las fortalezas y debilidades de los bancos argentinos
Los bancos calificados por Moody’s tienen una nota promedio igual a D+, aunque la capacidad de repago de los mismos es mucho más alta por el fuerte respaldo del Banco Central en depósitos en moneda local. Entre las fortalezas, puede citarse:

* El moderado nivel de intermediación da lugar a mayores oportunidades de crecimiento.

* La focalización en el negocio de retail permite márgenes de intermediación muy significativos.

* Satisfactoria calidad de cartera

* Banco Central como prestamista de última instancia eleva la calificación de los depósitos en moneda nacional.

* Reducida exposición al sector público

En cuanto a las debilidades, estas se focalizan sobre lo que puede ocurrir en los próximos trimestres:

* La liquidez puede verse afectada por un ambiente global y local negativo y por la creciente aversión al riesgo.

* La rentabilidad se verá afectada por el menor nivel de actividad

* La elevada competencia entre bancos por determinados nichos de mercado puede afectar márgenes de intermediación

* El riesgo de crédito es una amenaza potencial debido a que el portafolio de préstamos comienza a madurar luego de un período de alto crecimiento

* Fondeo de corto plazo sumado a una mayor desconfianza de los ahorristas

* Alta inflación puede influir en niveles de calidad de cartera y en los costos

Las perspectivas no son para festejar
Según diversas estimaciones de analistas del sector privado, todo hace prever una desaceleración de la actividad económica para el próximo año, lo cual afectará la actividad bancaria, debido a:

* Oportunidades de crecimiento restringidas, que pueden afectar ciertos modelos de negocios.

* Fuentes de liquidez acotadas

* El incremento de las tasas de depósitos afectará los márgenes de intermediación o los volúmenes de negocios

* La inflación incrementará gastos administrativos

* Deterioro de la calidad de los activos por mayores tasas de interés e inflación.

Finalmente, Andrea Manavella consideró que para los bancos que operan en la Argentina el cuarto trimestre será sumamente difícil y que el año próximo aún peor.
Ante esta situación es probable que los bancos se verán obligados a reducir sus activos para hacerse de mayor liquidez, a la vez que deberán hacer cambios en sus estructuras. En este contexto no sería antojadizo pensar en el inicio de un proceso de fusiones y adquisiciones.

El riesgo soberano
En cuanto al “riesgo soberano” de la Argentina, Gabriel Torres, vicepresidente de la calificadora con asiento en Nueva York, trazó un panorama sobre las cuestiones que hacen que el país presente una nota cercana al default. En la actualidad Argentina comparte la misma calificación que Líbano, Ecuador o Paraguay.

Torres explicó que la Argentina, al igual que Venezuela tiene una economía que está en condiciones de recibir calificaciones más altas, pero ambos se ven afectados por cuestiones políticas.

Respecto a las finanzas públicas, si bien han mejorado mucho en los últimos cinco años, el margen de maniobra es muy acotado. Tal es asi, que con necesidades de financiamiento de apenas 3% del Producto Bruto Interno (PBI), el mercado ve al país en default.

Pero Argentina presenta instituciones débiles, a las que se suma una historia de poco apego al pago de la deuda externa y por último, el país está fuertemente expuesto a un cambio súbito.

Torres es contundente “Argentina está a un shock del default”. Esta aseveración tiene su sustento, pues es la combinación de las debilidades la que la pone en esta situación.

Las perspectivas para el próximo año se dividen en partes iguales entre:

* Mantenimiento de la nota (50% de probabilidadaes), ya que el país no termina de mejorar, cumple con sus compromisos y no se agrava la crisis, ó

* Negativas (45%). En las últimas tres semanas se conocieron pronósticos que hablan de una caída del 5% del PBI para el 2009. Si se produjera esta caída, surgen grandes dudas sobre la capacidad del gobierno para superar la crisis.

* Positivas (5%) en caso de que el gobierno aproveche la oportunidad para realizar los ajustes necesarios y así elevar la calificación.

Cabe señalar que en 2007 el escenario más probable era una suba de la calificación, pero la fuerza de las circunstancias lo cambió abruptamente y hoy la pregunta es cuanto puede caer.