Inicio Empresas y Negocios Qué necesita una empresa para sobrevivir a una tormenta económica

Qué necesita una empresa para sobrevivir a una tormenta económica

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Por: Verónica Corba, titular de la consultora Pep Talk y autora del libro “Hay un líder en Usted”

Como toda institución, la empresa constituye un núcleo de personas que interactúan más o menos armónicamente, con un objetivo compartido. El solo hecho de interactuar pone a prueba el compromiso de cada uno para con él mismo, los otros, la organización y el propósito en común.

Las realidades mutan permanentemente y lo que hace un tiempo era accesible puede representar hoy un desafío al intelecto, a la templaza y al trabajo de equipo. Los objetivos pueden ser los mismos, pero las condiciones ambientales pueden ser otras, lo que provoca que el mismo objetivo pase a un segundo plano dejando lugar a otro preferencial por su urgencia o porque se ha actualizado.

A esto se le suma que las personas también tienen ciclos propios: viven momentos más o menos armónicos, estables, saludables y momentos de cambios, de cuestionamientos también. De manera que los grupos independientemente de su envergadura viven adaptaciones constantes que requieren de muchísima flexibilidad, como las construcciones que deben tener características físicas que les permita soportar en pie los terremotos.

A lo largo del tiempo, sobreviven las empresas que:

* pueden adaptarse sin pánico a las diferentes situaciones

* conocen que los buenos momentos son también pasajeros y se preparan para los difíciles, que también son pasajeros (no fáciles de transitar)

* tienen líderes inspiradores que “administran” los cambios y los humores de la gente, manteniendo su propio estoicismo.

* están conformadas por personas con altas dosis de tolerancia a la presión

* toman lo mejor de cada situación, haciendo un esfuerzo conciente por percibir lo positivo a pesar de las preocupaciones.

* salen fortalecidas: una vez pasado el temporal, se autoevalúan para conocerse mejor y detectar fortalezas y competencias muchas veces desconocidas hasta ese momento.

Cuando coloca a las personas ante propósitos comunes e individuales constantemente, la empresa no es ni menos ni más que una copia de la vida de la que se puede uno retirar a las 18 horas. Sería interesante que esta posibilidad suceda en nuestra existencia, pero no resulta tan sencillo.

Por tal motivo, cómo reaccionamos antes los requerimientos que parecen exceder nuestras posibilidades emocionales y físicas, nos advierten cómo estamos preparados para las presiones de la vida, nos marcan como líderes quiénes son los pilares verdaderos de la organización.

Las personas pueden reaccionar de muy variadas maneras frente a los hechos que no pueden manejar: renunciar al puesto es una de ellas, dedicarse a una actividad menos compleja a partir de esta experiencia laboral puede ser otra, el que no está dispuesto a contribuir con un adicional de compromiso, o la aparición del “destapado”: el que con bajo perfil y poco “marketing interno” demostró estar más preparado y más firme ante la adversidad.

Es por eso que no debemos olvidar ciertas máximas que no pierden vigencia: “Las personas se miden por sus acciones, por los que son capaces o no de hacer“

En las situaciones que nos ponen a prueba, las promesas orales de los que mejor se venden se comprueban o no. Las competencias conductuales como la llamada “competencia del náufrago”, el temple, la tolerancia a la presión, la razón sobre la emoción, la resistencia ante el stress, son cualidades que no se estudian en las universidades, pero sí rendimos examen sobre ellas. La puntuación es nuestra historia.


Fuente: InfoBAE

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