Inicio Empresas y Negocios Retenciones móviles: la gestión del negocio agrícola en el nuevo escenario

Retenciones móviles: la gestión del negocio agrícola en el nuevo escenario

Por: Horacio M. Vázquez y Javier E. Cenzato

Las retenciones móviles fueron, sin duda, el gran tema de los últimos meses en la realidad económica argentina.

Sin embargo, en medio de los vaivenes políticos y de las declaraciones altisonantes, no siempre ha quedado claro de qué forma afectarán al mercado agropecuario en su conjunto y a la gestión del productor individual.

Ahora bien, las retenciones (sean móviles o fijas) son un derecho de exportación que presume un excedente de renta homogéneo que no contempla las estructuras de costos ni la rentabilidad de cada zona o de cada productor individual.

Por lo tanto, las retenciones afectan más que proporcionalmente a zonas y productores de menores márgenes.

Las retenciones móviles introducen un elemento adicional: la alícuota sube o baja de acuerdo a las variaciones del precio internacional del commodity en cuestión.

En un escenario de precios internacionales a la baja, el esquema actual de retenciones móviles absorbe parte de la caída (siendo levemente superior a un esquema de retención fija).

No obstante, ante un alza del valor del commodity, la retención móvil impone un techo al precio de venta del productor.

De esta forma, el sistema no modifica la situación del productor en escenarios desfavorables pero limita su capacidad de beneficiarse en un escenario de altos precios.

Ahora bien, ¿cuál es el probable impacto de este instrumento sobre el mercado agropecuario y el productor individual?

1) Imposibilidad de que el productor se cubra ante el riesgo de una posible caída de precios entre el momento de la planificación y el de la cosecha

Las retenciones móviles afectarán el funcionamiento de los mercados de futuros y opciones agropecuarios (MATba y ROFEX).

En un escenario de limitada volatilidad de precios, las operaciones en estos mercados inevitablemente se derrumbarán (incluso, hasta una posible desaparición).

2) Eliminación de precios de referencia de commodities agrícolas para planificar la campaña

3) Restricción del acceso al crédito

De no existir el mercado a término, se vuelve imposible realizar canjes contra la cosecha (por carecer del precio de referencia) lo cual restringirá el acceso al crédito.

4) Limitación de la capacidad de absorber los aumentos de costos de los insumos por efecto de la inflación

La agricultura no es un negocio de rotación (como la venta de caramelos) donde se repone y vende constantemente. En el agro, el capital rota, como máximo, dos veces al año.

El productor incurre en los costos al principio de la campaña y obtiene los ingresos varios meses después, sin poder transferir los aumentos de costos durante ese plazo a sus ventas.

5) Problemas en la logística de la cosecha

Normalmente, un productor vende sus granos en tres ocasiones distintas: pre cosecha, en la cosecha y pos cosecha.

Las retenciones móviles, al eliminar la posibilidad de especular con un posible aumento del precio, genera incentivos para que los productores vendan toda su producción durante la cosecha.

Así, probablemente, se producirán cuellos de botella por falta de disponibilidad de transporte, aumento de los costos de flete, etc.

Ahora bien, ¿cómo puede un productor responder adecuadamente a este nuevo escenario?

1) Planificar la campaña con precios de referencia a futuro en mercados internacionales (Chicago, Rotterdam, etc.) aplicando los ajustes de seguro, fletes y las retenciones móviles correspondientes a cada cultivo

2) Diseñar estrategias de cobertura en el mercado internacional a través de opciones

3) Buscar nuevas alternativas financieras

Aún no está clara la manera en que los productores podrán financiar sus compras de insumos y costos de arrendamiento en este nuevo escenario.

En un futuro inmediato, productores, proveedores y arrendadores tendrán que sentarse a analizar un esquema sostenible para todas las partes.

Una posibilidad consiste en establecer una parte variable de arrendamiento en función al rendimiento o construir garantías sobre valores futuros del mercado internacional.

4) Buscar un portafolio de cultivos rentable y con poca variabilidad de rinde

Intentar realizar los cultivos más acordes a cada zona productiva o combinarlos con otra actividad.

5) Comprar insumos en precampaña para eliminar el efecto inflacionario

6) Planificar anticipadamente la logística

Para evitar los cuellos de botella, será necesario construir una buena estructura de almacenamiento y negociar los fletes con anticipación.

En definitiva, las retenciones móviles imponen un gran desafío al negocio del agro.

Los grandes productores tendrán más opciones para adaptarse a las nuevas condiciones. Los pequeños, por el contrario, tendrán que agruparse para obtener mejoras competitivas.

Siempre que llovió, paró. Más allá de los costos del conflicto, lo cierto es que la demanda de alimentos y energía renovable seguirá firme en el largo plazo. La clave, ahora, es prepararse para enfrentarla en un nuevo escenario.

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