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Tras el colapso de hipotecas, surge un nuevo fantasma que hace tambalear a EE.UU.

Una crisis financiera global es capaz de derrumbar muchos mitos. En Gran Bretaña, por ejemplo, analistas de prestigio defienden la entrada en el euro o, al menos, la apertura de una discusión pública al respecto.

Esa misma crisis ha hecho que ahora en EE.UU. crezca el debate sobre un término tabú hasta hace poco y que está en las antípodas del vocabulario americano: la nacionalización de un grupo de bancos estadounidenses de primera línea.

Cada vez son más las voces que se alzan diciendo que es la única salida para evitar seguir malgastando multimillonarias sumas de dinero destinadas a salvatajes que hasta el momento no han logrado restaurar la confianza perdida.

Desde el ex presidente de la Reserva Federal de EE.UU., Alan Greenspan, hasta el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, pasando por un amplio número de analistas financieros internacionales y locales, sostienen que si la crisis sigue profundizándose, esta medida se tornaría inevitable.

Por ahora, las autoridades de ese país siguen prefiriendo la capitalización de las entidades bancarias antes que su nacionalización. Pero en un punto hay plena coincidencia: la condición resulta necesaria pero no suficiente para salir del colapso.

Para algunos, un camino inevitable
El 9 de febrero el secretario del Tesoro de EE.UU., Timothy Geithner, presentó su plan para rescatar a la banca y poner nuevamente en marcha a la economía. Las medidas aportadas siguen el mismo camino de su predecesor Henry Paulson al proponer un paquete muy amistoso para el sector bancario, con una pesada carga para el fisco.

Así, la presentación del Plan de Estabilidad Financiera del Tesoro americano se percibía como una oportunidad para restituir cierta confianza a los inversores, pero desafortunadamente, por la falta de concreción de las medidas y la falta de un horizonte temporal claro para su implementación, ha ahondado en la desconfianza.

El paquete es sólo una serie de principios contradictorios: uno ideológico de no nacionalizar, y uno político demasiado obvio de no subsidiar. “Le guste o no, Estados Unidos será forzado a nacionalizar grandes franjas de su sistema financiero cuando caigan las hojas de los árboles en Washington”, sostuvo el analista internacional James Saft.

Tal vez tenga razón. Hay numerosos factores que respaldan sus palabras. Para Saft, el plan fracasará a menos que el Gobierno tome una posición, o de subsidiar o de confiscar los bancos en problemas. “Posiblemente EE.UU. se vea forzado a nacionalizar cuando esto se haga evidente, o tal vez está esperando que el colapso haga a la nacionalización más políticamente aceptable”, expresó el analista.

“El sistema financiero necesita al menos 1 billón de dólares en acciones ordinarias para estar suficientemente capitalizado, los agujeros en los balances son demasiado grandes para ser tapados con títulos convertibles que ostenten términos vagos”, escribió Paul Miller, analista de FBR Capital Markets.

Y concluyó: “Para que el sistema bancario funcione sin generalizar el colapso y sin la nacionalización hay que distribuir enormes subsidios directamente a la banca, en la forma de capital barato, o indirectamente, otorgando subsidios a los inversionistas, que a su vez trasladarán parte de éstos a las entidades como condición para tener su participación.”

La opinión de los expertos
Hoy todo parece indicar que sólo una nacionalización podría romper el nudo gordiano de los activos tóxicos, limpiar la contabilidad de esos establecimientos y reanudar la actividad bancaria convencional, tanto en la captación como en el otorgamiento de préstamos.

Obama podría incluso ofrecer una nacionalización temporal, según dan cuenta los analistas internacionales. Dentro de unos años, cuando ya se tenga un nuevo sistema regulatorio, los bancos serían reprivatizados. Y se podría recurrir a esquemas redistributivos muy interesantes para recolocar a los bancos en el sector privado.

El premio Nobel de Economía Paul Krugman defendió la nacionalización en estos términos: “Parece ser que Washington sigue teniendo un miedo mortal a esa palabra que empieza con ´N´: nacionalización”.

“La verdad es que muchos bancos y sus instituciones hermanas ya son pupilas del Estado, completamente dependientes de la ayuda del contribuyente, pero nadie quiere reconocer ese hecho y aplicar la solución obvia: una absorción pública explícita, aunque temporal”, explicó Krugman.

En igual dirección, Greenspan, dijo que nacionalizar la banca puede ser una salida temporal para corregir la crisis. “Es una solución que se puede hacer sólo una vez cada cien años”, enfatizó.

Además, destacó las dificultades que Obama encara para salir de la recesión más profunda de los últimos tiempos: “Lo que estamos viviendo es un tipo de suceso que sólo ocurre una vez en un siglo”.

En su último discurso, Greenspan advirtió que el paquete de estímulo en la economía no funcionará si Estados Unidos no repara su sistema financiero.

El ex titular de la Reserva Federal sostuvo que las autoridades norteamericanas probablemente “tengan que nacionalizar algunos bancos en problemas como una opción para hacer frente a la crisis financiera”. Palabras que suenan extrañas, ya que provienen del hombre considerado por décadas defensor del libre mercado y del capitalismo.

Incluso Greenspan advirtió que los tenedores de deuda de estos bancos deberían estar protegidos de antemano, en caso de que llegase a concretarse la nacionalización de alguna entidad bancaria.

La visión local
El economista Orlando Ferreres aseguró que dado el nulo patrimonio neto que ostentan los bancos en EE.UU., la nacionalización es la única salida. “En general la mayoría de esos bancos tienen un bajo nivel de cotización en la bolsa dado que su patrimonio neto es chico o cero.”

“Si el Estado les da un apoyo financiero, los fondos del Gobierno serían casi todo el capital de los bancos. En la práctica, serían del Gobierno, a pesar de que no los maneje. La nacionalización de los bancos es prácticamente la única salida por el momento”, enfatizó Ferreres.

En tanto, el economista Miguen Angel Broda, al ser consultado por este medio, sostuvo que “estamos en presencia de un problema de extraordinaria magnitud. Un indicio es que las acciones del Bank Of America o el City al principio del 2007 estaban arriba de u$s50 y hoy cerraron en u$s3,90 y u$s2,51, respectivamente. Están en caída libre, valen un 18vo de lo que valían hace años”

En este contexto, añadió que “hay dificultades para que los privados capitalicen y lo único que queda es el Estado. Y mucha gente, justamente, quiere que el Estado los adquiera”.

Al respecto, Broda explicó que “el sistema financiero internacional tiene pérdidas de por lo menos dos veces su capital y necesita una millonaria inyección de fondos. El problema es que no hay recursos privados que quieran capitalizar a entidades en problemas, sobre todo porque los que lo hicieron entre noviembre de 2007 y abril de 2008 perdieron 70 u 80% de lo que habían puesto”.

“El problema es que para que los activos de los bancos valgan más -sus acciones y el mismo banco-, tiene que recuperase el valor de las inversiones que hicieron, y en una situación de pánico los bonos las hipotecas que tienen valen muy poco”, sostuvo el analista.

Y concluyó: “Los gobiernos del mundo tienen sólo dos alternativas: o dan garantías y compran activos malos, o capitalizan los bancos”.

Para Jorge Vasconcelos, economista del IERAL, “el Gobierno de EE.UU. tiene dificultades para reconocer que va a tener que poner mucho dinero para sanear los bancos y está subyacente toda la discusión sobre la nacionalización. Da la impresión de que el equipo económico de Obama está en contra de nacionalizar la banca, pero si el aporte de capital no viene del sector privado va a tener que venir del sector público”.

En diálogo con iProfesional.com, Diana Mondino, de la Universidad del CEMA, expresó que “claramente es una posibilidad que podría implementarse para enfrentar la crisis, aunque hasta ahora el Congreso no haya mostrado interés en esta solución”.

“Si se nacionalizan los bancos, los accionistas actuales perderían todo su capital y esto no resuelve el problema de falta de crédito. Pero sí daría tranquilidad a los depositantes, pues aumentaría aún más la ya elevada garantía de los depósitos”, dijo Mondino.

Porqué nacionalizar un banco
En la visión de Krugman, el gobierno de EE.UU. debería repetir lo hecho con las cajas de ahorro a finales de la década de 1980:

* Se incautó la de los bancos “difuntos” y se deshizo de los accionistas.

* Después transfirió sus activos morosos a una institución especial (la Resolution Trust Corporation).

* Pagó suficientes deudas de los bancos como para devolverles la solvencia y

* vendió las entidades saneadas a nuevos propietarios.

Sin embargo, por el momento, los políticos parecen no estar dispuestos a seguir ninguno de estos métodos. Por el contrario, supuestamente se inclinan por una solución intermedia: trasladar los activos tóxicos de los balances de los bancos a un banco malo, parecido a la RTC, pero que no se incautaría primero de los bancos.

Según Broda, la cuestión de fondo es simple: “Obama está dudando, no quiere correr el riesgo político de apoyar decididamente a los bancos y eso impide resolver el problema. Creo que existe una restricción para nacionalizar los dos o tres bancos en problemas pero son decisiones con costos políticos importantes”, concluyó.

En la mira
En este escenario hay dos candidatos claros para una hipotética nacionalización: Bank of America y Citigroup. Dos bancos que ya han recibido u$s300.000 millones del Estado, que posee porcentajes importantes de su accionariado.

El primero está analizando demandar más fondos públicos para deglutir a Merrill Lynch y el segundo ha recibido hasta el momento 45.000 millones de dólares de los contribuyentes para su salvación, y ahora se desguaza para sobrevivir.

El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha dicho en una conferencia en Londres que con los u$s350.000 primeros millones del plan de rescate tan sólo se ha conseguido evitar el “desplome financiero global”, pero que se necesita más dinero.

La visión de Obama
El presidente Obama dijo que la nacionalización “no tendría sentido” debido a la escala y complejidad de la economía estadounidense, y porque los mercados de capitales lo harían demasiado difícil de manejar y supervisar.

El plan anunciado por Geithner propuso la creación de entidades mixtas encargadas de promover la compra de los activos tóxicos (cartera vencida y sus derivados) en poder de los bancos para sacarlos de las hojas de balance.

Pero el camino planteado encuentra varios problemas. Para comenzar, no se sabe quién va a comprarlos porque el plan también promete reducir los pagos de las hipotecas. Es decir, el valor de activos respaldados por hipotecas de segunda categoría bajaría todavía más.

Por supuesto, el nudo de la cuestión es que el precio real de aquellos está por el piso. Venderlos a ese importe implicaría que muchos de los grandes entidades bancarias tendrían capital social negativo y desaparecerían.

“Curiosamente, Obama asumió una vez que la depresión ya estaba afianzada y está liderando un país que sólo está comenzando a despertar y sufrir. Es posible, aunque no probable, que su Gobierno se dé cuenta que tendrá que tomar medidas más drásticas, pero necesita más tiempo para preparar el terreno y hacerlo políticamente posible”, acotó Miller.

Era impensado hasta que pasó
La tormenta financiera global adquirió tal envergadura en los últimos meses que el miedo se apoderó de las autoridades de todo el mundo, muchas de las cuales tomaron una decisión: no dejarían caer a ningún banco. En buen romance, el sistema financiero no puede quebrar.

Desde entonces se han multiplicado los rescates y las nacionalizaciones. No parece algo circunstancial. ¿Alguien previó, apenas hace dos años, que las principales sociedades financieras estadounidenses, británicas o alemanas iban a ser públicas? ¿O que la banca de inversión dejaría de existir?

En los últimos días, el Gobierno británico se quedó con más del 40% del capital del gigante fusionado Lloyds-HBOS, que se añade a Northerm Rock, Bradford & Bingley, RBS… De los grandes apenas quedan en el sector privado el HBSC y Barclays.

En Alemania, de un solo golpe, el Estado se ha convertido en el principal accionista de los dos primeros bancos del país, el Deutsche Bank (8,1%) y Commerzbank (25%). Y el miércoles anunció la aprobación de la ley de nacionalización de bancos. Para muchos, hecha a medida para salvar al Real State.

Nacionalizar no es (no era?) un término del vocabulario americano
¿Está preparado el presidente Barack Obama para tomar la decisión? se pregunta David E. Sanger en el diario The New York Times.

Nancy Pelosi, vocera de los demócratas en el Congreso, evitó a toda costa pronunciar la palabra “nacionalizacón” en una entrevista en el canal de televisión ABC para terminar preguntándose: “¿Hemos llegado a pensar alguna vez que veríamos el día en que usásemos esa terminología: Nacionalización de los bancos?”

Esa nacionalización puede ser contagiosa y no terminar en estos bancos. Todo el mundo anda a la espera y hay quienes creen que lo peor no ha pasado. “Los escenarios de pesadilla no tienen fin”, asegura un miembro de la administración Obama en The New York Times.

“Nacionalizar es algo que hacen los extranjeros, no algo que hacemos nosotros, no es un término del vocabulario americano”, asegura el historiador económico Charles Geisst.

O, al menos, no lo era.


Fuente: InfoBAE

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