Inicio Empresas y Negocios Un empleado a su jefe: “Deme más trabajo. ¡Lo disfruto!”

Un empleado a su jefe: “Deme más trabajo. ¡Lo disfruto!”

“Vivimos en un mundo cada día más competitivo”, dice el CEO a un ejecutivo, “para sobrevivir, debemos alcanzar la máxima eficiencia”. ¿Qué significa esto para el trabajador corporativo? “Necesitamos que usted haga más en menos tiempo”.

Según la investigación “Are your harried employees enjoying life or headed to the doctor’s office?” de la consultora Accenture, una encuesta a 1029 ejecutivos reveló que dos tercios han sufrido un incremento de su carga laboral en los últimos dos años.

Reticencia de la compañía a incorporar nuevos empleados, cambios en el management, realineamientos estratégicos y reestructuraciones son las principales causas del incremento de las horas de trabajo. ¿Cuál es el impacto humano de la máxima eficiencia? ¿Picos de estrés? ¿Infartos?

“No necesariamente”, advierte la investigación de Accenture. Más trabajo no siempre significa peor calidad de vida.

La mitad de los ejecutivos encuestados señaló: “El aumento de la carga laboral tuvo un impacto negativo sobre mi nivel de estrés”.

Un cuarto de los trabajadores declaró: “El aumento de la carga laboral no tuvo ningún impacto sobre mi calidad de vida”.

La sorpresa la dio el 25 por ciento restante: “En realidad, siento que el incremento de mis obligaciones mejoró mi calidad de vida e impulsó mi rendimiento”.

¿El reino del revés? ¿Trabajar más horas puede impulsar la satisfacción y la performance? Esto parece contradecir a buena parte de las investigaciones sobre el balance entre trabajo y vida familiar. La mayoría sostiene que la sobrecarga laboral no sólo afecta a los trabajadores sino que, en última instancia, termina perjudicando a la empresa porque genera apatía, falta de compromiso, ausentismo e incrementos en los costos de salud. En resumen, baja productividad.

Sin embargo, el estudio de Accenture matiza esta generalización. Más trabajo no necesariamente significa menor calidad de vida ni rendimiento inferior. Al menos, no para todos. La sobrecarga laboral, que para algunos puede ser el camino a la perdición, para otros es la clave del compromiso, la motivación y el máximo rendimiento.

Según la investigación, en realidad no es el trabajo en sí la verdadera causa de la insatisfacción. Cuando el trabajador siente que su esfuerzo es útil y reconocido, no le resulta tan penoso quedarse más tiempo en la oficina.

El problema ocurre cuando esas horas extra se dedican a un trabajo de escasa motivación como escribir informes (que nadie leerá), redactar 70 emails (sabiendo que casi ninguno tendrá respuesta) o terminar una presentación en Powerpoint que el jefe pidió de un día para otro.

Según el estudio de Accenture, las tareas que se saben inútiles o que se realizan bajo presión son las verdaderamente estresantes. Y, precisamente, suelen ser causadas por errores del management: desorganización del trabajo, políticas de crecimiento mal implementadas, realineamientos estratégicos sin comunicación y procesos de transformación organizacional sin liderazgo…

Por lo tanto, más que la cantidad de horas trabajadas, es la calidad del trabajo lo que afecta al estrés. Un buen manager instrumenta las medidas organizacionales que fomentan un trabajo eficiente y motivante. El 25 por ciento que contestó que el aumento de la carga laboral mejoró su calidad de vida trabaja en una de estas organizaciones.

El mal manager, por su parte, pide sistemáticamente a sus empleados que se queden horas extra para terminar el trabajo que él mismo ha organizado mal.


Fuente: Materia Biz

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